Quiere juntarse con los Obama sí o sí
Aunque ayer no le resultó, hoy intentará nuevamente entregar las llaves de Santiago a Mister President.
En un verdadero reality está convertida la vida de Pablo Zalaquett, luego de su fracasado intento por protagonizar la primera ceremonia oficial del presidente Barack Obama en Chile. Aunque su plan era entregarle las llaves de la ciudad en el aeropuerto, la falta de un lugar apropiado, sumado a la apretada agenda del mandatario y a una supuesta descoordinación con la Cancillería, terminaron por dejarlo con los crespos hechos.
-¿Es verdad que no avisó a la Cancillería de sus planes?
-Bueno, todas las relaciones las he mantenido con Protocolo y la embajada de Estados Unidos. Yo no sé cuál es la relación que llevan Protocolo y la Presidencia. Esa parte yo no la conozco.
-Pero al menos pudo hablar con Obama.
-Sí, hablamos un poco, incluso intercambiamos palabras en inglés y en español.
-¿Y qué le pareció?
-Muy simpático, muy jovial. Me presentó a sus hijas y también a su señora. La verdad es que todo fue muy distendido.
-¿Todo fue en español?
-No, la verdad es que sólo dijo «que bonito día».ja, ja, ja.
-Quedó medio nervioso.
-Es que él fue muy simpático. Todo fue muy emocionante, no lo puedo negar. Me impresionó mucho.
-¿Qué le dijo a la Primera Dama de EE.UU.?
-La saludé a ella y a las niñitas. Son todas muy simpáticas. Fue una experiencia inolvidable.
Sin embargo Zalaquett no se rinde. Si bien ayer no tuvo más remedio que conformarse con un saludo al hombre más poderoso del mundo, hoy contraatacará. «Le entregaré las llaves aunque tenga que amanecer a las siete de la mañana en la puerta del hotel Sheraton» (donde los Obama pasaban la noche), afirma. Y para que no se diga que el alcalde es amarrete, le llevará una botella de pisco a «Mister President», un collar de plata mapuche a Michelle, un par de prendedores alusivos a Santiago para Malia y Sasha, y hasta a la suegra le llegará su regalito: Zalaquett cuenta que a Marian Robinson le compró un libro con fotos de la capital, «que cuenta la historia de la ciudad desde hace 14 mil años, cuando vivió el primer santiaguino en el valle del Mapocho».
Le entregaré las llaves aunque tenga que amanecer a las siete de la mañana en la puerta del hotel


