Los departamentos están en plenos arreglos
El retorno ha sido lento. A medida que terminan de reparar sus residencias.
Después de un largo peregrinar por oficinas públicas y tras una serie de reuniones con Yanino Riquelme, delegado presidencial de Valparaíso, los propietarios de los edificios de los socavones de Concón, lograron a fines del año pasado que las autoridades levantaran la inhabitalidad que pesaba sobre los departamentos. La medida había sido tomada en agosto de 2023, tras un temporal que provocó el colapso del colector de aguas lluvia y un enorme cráter en la calle que fue creciendo con el transcurso de los días.
Todos los residentes de los 38 departamentos del Kandinsky y de los 152 que componen -a su lado- las dos torres del Miramar debieron abandonar de manera inmediata sus domicilios. El peligro de un derrumbe y la profundidad de los socavones obligó a las autoridades a tomar esa drástica medida.
Apenas se levantó la prohibición los propietarios se encontraron con un panorama desolador. Muchos departamentos habían sido desvalijados y vandalizados. A eso se sumó el deterioro de las edificaciones.
«Ahí vino la segunda parte de este proceso, preparar los edificios para volver a habitarlos», relata Rodrigo Fernández, dueño de un departamento y presidente del comité de propietarios del edificio Miramar. «Tienes que pensar -agrega- que un edificio que lleva dos años y medio abandonado, sobre todo por la salinidad de la costa, sufre mucho deterioro. Y cuando hablo de deterioro hablo de los verticales de agua, los verticales de aguas grises, las bombas para la calefacción, los ascensores. Cosas básicas de un edificio. Eso fue porque las autoridades jamás nos dejaron entrar a hacer mantenciones».
En diciembre y de manera muy paulatina, a medida que sus departamentos eran arreglados, los vecinos volvieron a vivir en sus domicilios. Los más averiados fueron los del Kandinsky, que por ser colindante con la duna de Concón, fue el más desvalijado de los tres.
Presa fácil
«Los delincuentes se metían por la duna y entraban a los departamentos a robar. Había un guardia, contratado por la delegación, que estaba en la calle de adelante (Reñaca Norte), pero no había iluminación, así que era muy poco lo que podía hacer», dice resignado el propietario de un departamento del Kandinsky que pide no ser identificado.
Rodrigo Fernández especifica que por las características del terreno de la calle Costa Montemar, en pendiente, en el caso del Miramar ingresaban directamente al cuarto piso, donde él tiene su propiedad, por el cerro que está detrás.
Hubo 27 departamentos violentados, afirma.
«Hubo que cambiarles las puertas porque las botaron y rompieron a patadas. Adentro robaron y vandalizaron todo. Teníamos todos nuestros muebles, televisores, equipos electrónicos. Hasta los artefactos de las cocinas, ropa. Robaron todo lo que pillaron», cuenta.
Fernández asevera que todo el proceso «ha sido engorroso, difícil, traumático, porque tienes que andar llorando, apretando, pidiendo una ley para poder apurar los trámites».
Guardia privada
Para el presidente del comité de propietarios el tema seguridad fue mal manejado por las autoridades.
«No sólo no nos dejaron entrar durante más de dos años para hacer la mantención. La delegación falló también con los guardias. De un día para otro nos dejaron botados y nosotros asumimos la seguridad. De ahí para adelante nunca tuvimos ningún problema, se acabaron los robos. Contratamos guardias privados y los pusimos dentro del perímetro del edificio», señala.
El edificio Kandinsky funcionó de manera separada al Miramar. Cada uno puso en marcha sus propios sistemas.
En ambas construcciones se siguen haciendo reparaciones. Fernández cree que en seis meses estarán operativos, como antes del socavón.
«Estamos en el proceso de los ascensores. También viendo la calefacción, que es un proceso muy largo», agrega.
¿Y los costos?
«En el caso del Miramar, volver a revitalizar las dos torres son $500.000.000. Aparte está la interna de cada departamento. Hay reparaciones que han salido $100.000 y otras $1.000.000. Pero también están los seguros de las áreas comunes y los que tiene cada propietario».
Mirada positiva
El vecino del Kandinsky asegura que prefiere enfocarse en la parte positiva de este caso. «La obra de ingeniería que están haciendo para reparar el socavón es de primera. Están dejando un buen colector de aguas lluvia, que beneficia no solo a estos edificios. También a los de toda esta cuadra».
Rodrigo Fernández concuerda. «No hay nada que decir desde la ingeniería. La obra es espectacular, mucho mejor que lo que había antes».



