Claudio Palma cuenta por qué decidió dejar de ser el relator estrella de TNT Sports
El locutor admite que había perdido motivación y que ahora podrá cumplir una deuda con su familia y con su grupo de amigos del barrio, Los Ateos
Claudio Palma (56) aclara de entrada que no se ha retirado del relato televisivo. Y lo dice porque desde que hace algunos días se anunció que dejaba TNT Sports, donde ha sido el principal relator desde que esta empresa se hizo de los derechos de transmisión del fútbol chileno, mucha gente le ha mandado mensajes lamentando por el hecho de no poder escucharlo más.
«Me fui de TNT Sports, pero me mantengo con mi otro empleador, Chilevisión. No es que me vaya a desaparecer, pero obviamente ya tendré menos visibilidad al no estar relatando el campeonato chileno».
Dejar el lugar donde se es considerado la principal figura del relato, ¿no mella en algo el ego?
«Yo siempre he sido un tipo muy alejado de eso. Los que me conocen saben que yo soy igual en la tele como en mi vida diaria. A mí cuando no me conocen me siento mejor. Obviamente a uno le gusta que lo reconozcan en la calle y te pidan una selfie. Pero esto de la exposición también tiene sus lados pencas. Un ejemplo: una vez yo estaba en un restaurante con unos amigos y claro, hablamos fuerte y se me salieron un par de garabatos. Y una persona de otra mesa se paró y me dijo que yo salía en la tele, que no podía tener ese vocabulario porque daba un mal ejemplo. Eso lo encontré súper fuera de lugar, pero, a la vez, fue el costo de ser conocido».
Su decisión de renunciar a TNT Sports, ¿fue meditada o, más bien, fruto de una situación específica?
«Fue algo pensado. Yo no tuve problemas con nadie en TNT Sports, al contrario, me entendieron e incluso pudimos resolver de buena forma el tema contractual. Antes del último Superclásico le avisé a mis jefes que ese sería mi último partido y pese a que después me volvieron a preguntar si mantenía la decisión, igual me apoyaron. Es que yo hacía rato que le daba vueltas a esto. Y lo que me hizo el click fue la transmisión del Mundial de Clubes que hice en Chilevisión».
¿Qué tuvo que ver eso?
«Es que para relatar el Mundial de Clubes me tuve que preparar, estudiar, leer. Me motivé al ver equipos con propuestas futbolísticas, partidos con ritmo, con goles. En cambio, para relatar en el torneo chileno ya iba con el piloto automático. Me bastaba con recordar anécdotas y datos para salvar el relato. No me autoexigía, me repetía y eso es lo peor porque el relato, para ser bueno, debe ser épico y eso no lo vemos en el fútbol chileno que es plano, sin emociones».
¿Siente que eso lo sentía también la gente y que por eso se generaron críticas hacia usted?
«Eso no lo sé. Yo sé que no puedo ser del gusto de todo el mundo y que con esto de las redes sociales mucha gente se toma la libertad de decir lo que quiera. Pero siempre he dicho que ningún hater es conocido y por eso no me interesa lo que pueda decir alguno de mí. Mi decisión pasa por algo personal, íntimo. Mi sueño siempre fue no terminar chocheando en la tele y por eso decidí irme de TNT Sports».
Si es así, ¿por qué se mantiene en Chilevisión?
«Uno, porque ahí mi trabajo es más esporádico, no todos los fines de semana. Y dos, porque quiero irme definitivamente del relato en la tele a los 60 años y dejando a Chile clasificado a un Mundial. Haber terminado esta eliminatoria como terminó, me frustró. La gente no sabe lo terrible que fue para mí ir a La Paz sabiendo que quedaríamos eliminados tras ese partido. Quiero que mi despedida sea con la Selección de nuevo en un Mundial. En alto. Con eso estaré pagado como relator».
¿Usted siente que hizo escuela? ¿Hay relatores que usted vea como siguiendo su estilo y que apuntan a sucederlo?
«Es difícil hablar de eso. De hecho, la única vez que hice clases en una escuela de relatores lo que más recalqué a los alumnos fue que buscaran su estilo propio. Hay cabros bien valiosos hoy en TNT Sports como Nacho Valenzuela, el «Grillito» Barrera, Orlando Villagrán, Pato Vergara o Fabián Astudillo quien es, quizás, el que más podría parecerse a lo que yo hago. Pero cada uno tiene lo suyo y debe tratar de tener su propia personalidad».
Usted en algún momento enunció que le hubiese gustado tener otros roles en televisión. ¿Siente que no le dieron las oportunidades que usted buscaba?
«En algún momento tuve esa inquietud, pero no se dio y me di cuenta de que, quizás, no había ese espacio para mí. Pero ahora siento que puedo forjar mis propios proyectos. Incluso ya tengo uno en la cabeza: relatar partidos desde mi casa por streaming junto a un comentarista de fútbol y otro u otra que no sea especialista. Por ejemplo, Kramer -con quien ya lo he conversado- o la Diana Bolocco. Me gusta el formato de interactuar, de mezclar seriedad y un poco de chacota. El fútbol es un espectáculo y darle esa categoría. Hay que tener auspicios sí, que es lo que por ahora no tengo».
¿Qué otro proyecto tiene?
«Quiero hacer un programa para ir a poblaciones donde se jueguen ligas amateurs. Conocer las historias y luego regalar camisetas, balones. Dejarles algo. Aparte, tengo también unas canchas de pádel en Las Vizcachas junto a mi socio Felipe Gana que ha sido un parto construir pero que ya nos están dando frutos».
¿Y en lo personal? ¿Algo que quiera hacer que tenía postergado?
«Siempre proyecté que cuando me retirara quería vivir en un lugar alejado, construir una cancha de baby y tener la posibilidad de hacer asados con mi familia y mis amigos. Y ahora algo de eso tengo proyectado. Por mi trabajo los fines de semana me perdí las juntas con mis amigos del barrio, del 34 de Vicuña Mackenna. Con ellos formábamos el equipo «Los Ateos», éramos amigos del alma y yo me fui alejando. Quiero recuperar esa amistad. Será mi ganancia al recuperar los fines de semana».
«Para relatar en el torneo chileno ya iba con el piloto automático», Claudio Palma.


