La galería Gagosian, de Londres, recrea el imaginario del autor de la novela Crash
Exposición centrada en los referentes del notable narrador inglés reúne obras de grandes artistas de los siglos 20 y 21.¿Sexo, muerte y fierros retorcidos? ¿El choque de autos como afrodisíaco definitivo? En 1970, J.G. Ballard revolvía estas ideas en su cabeza mientras planeaba su novela Crash . Al mismo tiempo, deseaba saber si el concepto central del relato era realmente representativo de las patologías que él había detectado en la sociedad de consumo.
El autor, quien desde hace años es reconocido como uno de los máximos representantes de la ciencia ficción entendida como análisis adulto de las contradicciones y perversiones del mundo postmoderno, ideó un método rápido para tomarle el pulso a la civilización: presentaría una muestra de arte que sólo estaría integrada por tres autos chocados.
El lugar elegido fue el New Arts Lab, en Londres, y el único elemento extra sería una chica que, con sus senos a la vista, interrogaría a los visitantes para recoger sus impresiones.
El experimento fue todo un éxito: los asistentes a la inauguración se pusieron tensos al ver las chatarras, y se emborracharon con sorprendente rapidez. Pronto empezaron las agresiones contra los autos, que se tradujeron en manchas de vino y roturas de ventanas y espejos, y la chica en topless casi fue violada en el asiento trasero del estropeado Pontiac que Ballard incluyó en el montaje.
«Durante el mes que duró la exhibición se confirmaron todas mis sospechas acerca de los nexos que exploraría en mi novela. En Crash iba a proponer una fuerte conexión entre la sexualidad y los choques de autos, una fusión largamente celebrada por el culto a la personalidad. Parecía obvio que las muertes de famosos en accidentes de autos resonaban mucho más que las muertes en accidentes aéreos o en incendios de hoteles», relató el escritor.
Ahora, 39 años después de esa inquietante experiencia artístico-sociológica, la galería londinense Gagosian presenta una exposición, titulada, precisamente, Crash , que de alguna manera rinde homenaje al experimento original y en la que, sobre todo, se examinan los estrechos vínculos que existen entre la obra del narrador de origen inglés y las artes visuales de los siglos veinte y veintiuno.
La muestra, de esa manera, incluye piezas que el autor -quien falleció en abril del año pasado- mencionó como sus fuentes de inspiración (en ese grupo se encuentran obras de Giorgio de Chirico, Salvador Dalí, Paul Delvaux y Andy Warhol, entre otros), pero también contiene trabajos de creadores contemporáneos que han asimilado la influencia de sus provocativos relatos.
Dentro del segundo grupo destacan figuras como Damien Hirst, Paul McCarthy, Richard Prince y Cindy Sherman, además de los siempre polémicos hermanos Jake y Dinos Chapman. Es poco probable, sin embargo, que ellos consigan reacciones parecidas a las que Ballard obtuvo en 1970.
En su autobiografía Milagros de vida (publicada en 2008), el escritor afirma: «Mi exhibición de autos chocados fue un test sicológico disfrazado de muestra de arte. Sospecho que ya no es posible escandalizar a los espectadores a través de la sola estética. Se necesita un desafío sicológico que amenace nuestras más queridas ilusiones».
La verdad humana
Nacido en Shangai en 1930, James Graham Ballard se hizo conocido a nivel masivo por las adaptaciones cinematográficas -estrenadas en 1987 y 1996, respectivamente- de sus novelas «El imperio del sol» y «Crash».
El hombre, como se sabe, pasó tres años de su niñez (de 1943 a 1945) en un campo de concentración japonés, experiencia que, sin dudas, determinó su visión del mundo.
«El campo fue una gran educación. Ver la verdad acerca de los seres humanos fue benéfico, aunque muy desafiante, y esas lecciones me quedaron para toda la vida», decía el autor.


