FOTOS DE REFERENCIA (Cargar Manualmente):
FOTO 1
Ruta: /2015/01/03/El_Dia@1_G5H2F7NIP_1_DIA_Gumucio_0301_IMG.jpg
Título/Pie de foto: Rafael Gumucio
Los enemigos de la palabra sexo fueron los primeros en adaptarse a las redes sociales.
Rafael Gumucio
Cuando yo era niño todos pensábamos que el 2015 estaríamos viviendo en Marte y desplazándonos en automóviles sin ruedas. Nos veíamos hablando con el reloj, comiendo píldoras de bistec con papas fritas y disfrutando de nuestra mirada de rayos X que sería capaz de atravesar los cuerpos de los replicantes y otros mutantes.
Vivimos en la Tierra aún y los mutantes o los extraterrestres aún no nos han invadido. Pero eso no significa que los futuristas se hayan equivocado. Los robots no nos sirven el desayuno ni nos hacen la cama, pero son capaces ya de ruborizarse por nosotros y censurar nuestra vida virtual.
Esa vida virtual, que se nos ofreció alguna vez como escape a los límites de la realidad, como un recinto para convivir con decenas de amigos que nunca podríamos reunir en casa, se ha convertido en un bombardeo de publicidad indeseada y vigilancia sin control en manos de los siempre renovados puritanos.
Quizás eso es lo que más podría sorprender a los futuristas de ayer: ellos solían imaginar un mundo controlado por algún dictador total, algún consejo de simios sabios, algún científico loco, pero no podían imaginar que los enemigos de la palabra culo y del sexo demasiado gozoso serían los primeros en adaptarse a las redes sociales.
Después de todo eso tal vez es menos sorprendente de lo que parece. Los hombres podemos vivir más años, podemos habitar donde no hay agua, aire o espacio. Pero no dejamos nunca de tener miedo. Y por lo mismo nunca faltará que alguien invente un robot para temer por nosotros.


