El viaje que le cambió la vida a Colocho

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Manuel Iturra muestra sus dominios en Portugal

Junto a Nadia y la pequeña Pilar, el ex volante de la U, símbolo de una época, disfruta de la paternidad, la vida en pareja y el fútbol en Leiria.

Leiria, Portugal.- Pilar lleva puesto un chaleco blanco con flores rosadas, un pantalón de cotelé que combina con el tallo de las flores y unas zapatillas de lana, también blancas. Está muy elegante y el próximo 31 de marzo va a cumplir cinco meses de edad. Por eso se siente perfectamente cómoda en los brazos de su padre: el futbolista Manuel Iturra, quien advierte, eso sí, que ella es muy seria y anda siempre con el ceño fruncido «como su abuelo».Ese abuelo no es otro que Superman Vargas, mítico arquero de la U y con quien Iturra alcanzó a entrenarse algunos meses. Uno estaba al borde del retiro y el otro al borde del debut. Nadia Vargas, hija de uno y esposa del otro, ríe de buena gana con la broma. Los tres, Manuel, Nadia y Pilar, llevan una existencia de ensueño en Leiria, una ciudad apacible al norte de Lisboa, lo suficientemente pequeña para «vivir tranquilos y ubicarse rápido en las calles», según el jugador que hace camino al andar en la Uniao Desportiva Leiria, un equipo de sorprendente campaña este año en la liga de Portugal.

«Me siento un tipo afortunado porque me puedo ganar la vida haciendo lo que me gusta y estoy acá empezando a formar una familia con una niña y una mujer que me hacen feliz», cuenta Colocho Iturra, un luchador de mil batallas con la camiseta de la U que empezó de la mejor manera su aventura en Europa. «Estoy jugando de titular y espero seguir en este club o en otro del continente para la temporada que viene. Mi contrato vence en julio», sostiene.

-¿Cómo definirías la decisión de llegar a Portugal, Manuel?

-Ha sido muy buena en muchos sentidos. Aunque acá se juega con mucha intensidad, pude adaptarme rápido y bien. Eso me tiene contento. Necesitaba un desafío como éste.

El clan reside en el segundo piso de un edificio desde el que se puede ver, a quinientos metros, el reluciente estadio de Leiria, construido especialmente para la Eurocopa de 2004 en Portugal. Colocho explica que es un placer irse caminando a los partidos. Al lado está el río Lis y cerca hay una galería comercial que les sirve indistintamente para ir de compras o almorzar. «Está comunicada por el subterráneo. Cuando llueve, bajamos por el ascensor y caminamos unos metros por el estacionamiento para no mojar a la niña», dice Iturra. No es para menos: Pilar se les resfrió tres veces en el duro invierno portugués. «Por suerte no tuvimos que ir de urgencia a la clínica, pero uno igual se preocupa», relata el papá de 26 años, quien, confiesa que recién está empezando a dormir de corrido por las noches.

«No soy experto en hacer las mamilas ni en cambiar pañales, pero a veces me toca y me gusta hacerlo. Y si Nadia me la deja durmiendo, puedo quedarme un rato solo con la guagua». Al final de la frase el hombre rudo de la casa suelta una carcajada.
«No soy experto en hacer las mamilas ni en cambiar pañales, pero a veces me toca y me gusta hacerlo»»Quería entrar al parto, pero no pude»

Colocho recuerda con ternura los primeros días de vida de Pilar, que por lo demás fueron sus primeros días en los misterios de la paternidad: «Daba gusto verla, tan chiquitita. Dicen que se parece al papá. Jejejé. Yo quería entrar al parto, pero justo nos tocó jugar con la U de visita contra la Universidad de Concepción. Y fue el único partido del mes que nos tocó fuera de Santiago. Mala suerte».

Laberinto de Leiria
Todo el día con el GPS

La infinidad de rotondas de Leiria y sus alrededores puede convertirse en un laberinto sin salida para el recién llegado. Colocho Iturra sufrió la experiencia en el primer mes, hasta que se acostumbró. «Al principio andaba todo el día con el GPS en la mano, incluso caminando. Como que me envicié un poco, pero después empecé a reconocer y se me hizo más fácil», cuenta el ex azul al volante del Kia que le pasó el club para desplazarse en la ciudad. El auto también lo complicó de entrada, «porque tiene un sistema de conducción que detiene el motor en los semáforos, para ahorrar bencina». Ahora, en cambio, puede pasear sin problemas y ha salido con sus mujeres a Lisboa, Coimbra y la cercana localidad de Fátima.

«Con el Loco aprendí un montón»

Iturra, como se dice, tenía buena cabeza para los estudios y cuando frisaba los 18 años dudó si quería dedicarse al fútbol o la universidad. No se arrepiente de su decisión, pero no olvida sus inquietudes intelectuales, dice Colocho, quien admite que Marcelo Bielsa fue un profesor de lujo: «El Loco es realmente un genio. Hay que ver lo que sabe y lo específico que es para darse cuenta de eso. Con él aprendí un montón. Lástima que no pude aplicarlo en la cancha».

En cualquier caso, un buen día empezó a tomar apuntes de los entrenamientos de Bielsa para que no se le olvide ningún detalle.

La cama, la tele y la play

De momento, hay pocos muebles en el departamento de los Iturra Vargas. «Es que Manuel firmó un contrato por seis meses. Después vamos a ver», dice Nadia. En el living, por ejemplo, hay un escritorio que también les sirve de comedor. «Por lo menos tenemos cama, una tele y la PlayStation. Ah, y la cuna de la guagua», agrega Colocho, un crack por añadidura en la consola: «La play me salva harto porque juego en línea con algunos compañeros de la U. Jugamos al Call of Duty, que es uno de los más populares del mundo. Conde es uno de los rivales más difíciles y hasta Rivarola se defiende bien».

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