Procedieron a disparar, con el ánimo de matar, al personal policial
En el auto de apertura el magistrado Fernán Rioseco contó cómo operaba la banda de ladrones que también mató a un joven de 28 años días antes.
Al momento de su muerte Rita Olivares Raio tenía 43 años y vivía con su mamá -María Luz Raio- y sus dos hijos -Benjamín y Andrés- de 15 y 12. Era sargento 1° de la Tenencia El Belloto y estaba de turno la madrugada del 26 de marzo, cuando una banda de delincuentes irrumpió en una casa de la calle Río Toltén, en Quilpué.El grupo estaba compuesto por Luis Martínez Conde- Riesco, alias «Vicente»; los hermanos Edward «Gemelo grande» y Maximiliano «Gemelo chico» Fuenzalida Leiva; Miguel «Tilín» Acevedo Tauda; Matías «Guatón» Peralta Parra, y Christian Rodríguez Figueroa. Este último se quedó sentado en el auto esperando mientras los otros cinco ingresaron a la vivienda de Esteban Ríos Presmita.
Era cerca de la una de la mañana. «Portaban guantes y gorros y distintas armas y escalaron el cierre perimetral», describió el magistrado Fernán Rioseco Pinochet en el auto de apertura del juicio oral por el homicidio de la carabinera fallecida. La audiencia se realizó este martes en el Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar.
Los cinco intimidaron con sus armas a Ríos y a su hija, que quedaron en posición fetal y fueron tapados con un cubrecama. «¿Dónde está la droga y la plata?», gritaban insistentemente. «La víctima repetía que su ocupación es ser feriante y que el dinero recaudado estaba en una caja en el living», agregó el juez.
Alertada por el ruido, una vecina llamó al 133 de Carabineros y una primera patrulla, compuesta por el sargento 1° José Luis Quezada y el cabo 2° Gustavo Campos, llegó hasta la casa. Los sujetos huyeron por distintos domicilios aledaños hasta la calle Ramón Ángel Jara, donde los esperaba Rodríguez en el Chevrolet Sonic, propiedad de Génesis Acevedo Tauda, hermana del imputado apodado «Tilín».
En forma paralela llegó una segunda patrulla de Carabineros a la calle Ramón Ángel Jara. Lo conducía el sargento 2° Ronald Rivera y de copiloto iba la sargento Rita Olivares. Los funcionarios se cruzaron delante del Chevrolet Sonic, impidiendo su paso.
«Los sujetos procedieron a disparar, con el ánimo de matar, al personal policial. La sargento abrió la puerta, tratando de bajar de la patrulla, recibiendo de manera inmediata un disparo en la cabeza, en la región parietal derecha, causándole laceraciones cerebrales por proyectil de arma de fuego que le provocaron la muerte».
El sargento Rivera junto a los dos carabineros de la otra patrulla se defendieron a balazos y lograron detener a Edward Fuenzalida. El resto de la banda huyó.
La caída
Horas más tarde, fue detenido Miguel Acevedo por Carabineros de Viña del Mar. Luego, gracias a la denuncia de dos mujeres conductoras de una aplicación, que trasladaron esa misma madrugada a Miguel Acevedo y Luis Martínez, pudieron dar con ellos.
Christian Rodríguez fue sorprendido en un domicilio de Viña del Mar.
El 28 de marzo, en un departamento de la población Las Palmas, en el Cerro Los Placeres de Valparaíso, la PDI detuvo a Maximiliano Fuenzalida y Matías Peralta junto a Elisabeth Soto Soto, la séptima imputada del juicio por el delito de encubrimiento.
En el domicilio incautaron armas: una escopeta Maverick, modelo 88, una pistola Bersa S.A. Ramos Mejías Sander calibre 40 mm, procedente de Argentina, y una pistola Glock calibre 9 mm junto con más de 120 municiones de distintos tipos y calibres. En un cajón encontraron cocaína, una tablet Samsung, dos celulares iPhone 11 y cuatro celulares Samsung, dos reproductores de música Apple, una balanza digital gris, cocaína, productos cosméticos, diez cadenas, 11 aros y diez anillos de color dorado, un reloj Bulgari y otro Casio.
Además, había dinero de distintos países: 130 pesos argentinos, 1.266 reales brasileros, 83 dólares norteamericanos, 980 mil pesos colombianos, 260 soles peruanos, 26 mil pesos mexicanos, 2.500 coronas noruegas, 1.205 euros, 330 mil pesos chilenos y 1.120 dólares canadienses.
El inicio
Según el relato que leyó el magistrado, hecho sobre la base de la acusación del Ministerio Público, la historia comenzó a gestarse el 23 de julio del 2021 con la fuga de los hermanos Fuenzalida junto a Matías Peralta desde el Centro Penitenciario de Valparaíso. Días después, el trío se juntó con Miguel Acevedo, Luis Vicente Martínez y Christian Rodríguez.
«Los seis imputados conformaron una asociación ilícita con la finalidad de cometer crímenes en la región (de Valparaíso), delitos para los cuales se organizaban y distribuían funciones», leyó el juez.
La planificación de sus robos, agregó, incluía un estudio previo del lugar, toma de fotografías y videos. «Incluso compraron un dron para evaluar las condiciones de seguridad de las casas elegidas, la existencia de perros o de algún otro elemento que dificultase su accionar».
El 16 de marzo del año pasado el grupo planeó robar un auto MG 5 en una casa ubicada en la calle Los Quillayes de Quilpué. Para eso chocaron la reja de la entrada con el vehículo en el que se movilizaban e ingresaron al domicilio, desde donde sacaron dinero y celulares.
La huida de los delincuentes se vio interrumpida por el cortacorriente que el dueño le había instalado a su MG.
Furiosos, regresaron a la casa y dispararon al propietario en su muslo derecho, para luego arrancar con todo el botín.
Dos días después acordaron robar un segundo auto, una camioneta Mitsubishi L200, de propiedad de Stephano Hernández Urizar desde su casa, en el pasaje Contramaestre Brito de la misma comuna. Los imputados llegaron en el MG que habían sustraído antes y como el joven de 28 años intentó defenderse fue baleado en la cabeza.


