Cobresal se impuso en el tiempo agregado a Cobreloa en El Salvador
No nos rendimos pese a que nos empataron en la hora y seguimos yendo para adelante. Estoy feliz por el grupo, dijo Emanuel Hernández, la figura de Cobresal.
Un electrizante final tuvo el clásico minero entre Cobresal y Cobreloa, que terminó 3-2 para los cobresalinos.
Tras llegar igualados a un gol al tiempo reglamentario (Sergio Carrasco a los 33′ para Cobresal y Jorge Espejo para la visita, a los 43′), los locales desnivelaron mediante penal en los pies de Andrés Vilches a los 90′, y entonces se desató un final de película.
Cobreloa dio batalla pese a estar con un hombre menos luego de la expulsión de Mariano Sandoval y encontró el 2-2 con un buen gol de Nicolás Orrego que sorprendió a todos.
Sin embargo, lo que pocos se esperaban era que el local no se rendiría. Una posibilidad de gol que se diluyó y terminó en un córner trajo la locura en el estadio El Cobre y desató la alegría total. Un autogol de Bastián Tapia terminó sellando el destino loíno.
«Muy contento por el grupo. No bajamos los brazos y fuimos justos ganadores. No nos rendimos pese a que nos empataron en la hora y seguimos yendo para adelante. Estoy feliz por el grupo», dijo Emanuel Hernández, la figura de Cobresal. Su equipo logró salir de la zona de descenso pero aún no puede desatenderse. Llegaron a 19 puntos, y superaron apenas a su rival de turno. Más atrás están Huachipato, Audax Italiano y La Calera, colista absoluto.
Dalcio la sufrió toda
Reconocido por lograr el último torneo con Cobresal, Dalcio Giovagnoli asumió hace un tiempo la tarea de mantener a Cobreloa en primera división. Ante Cobresal, su ex equipo, en el estadio que le trajo tantas alegrías, el DT vivió una pesadilla. No solo no logró acomodar a sus dirigidos en el terreno de juego, sino que sobre el final vio cómo se le escapó en un abrir y cerrar de ojos el punto de oro que estaba logrando ante un rival directo en la pelea por mantener la categoría.
En el banco, Giovagnoli se agarraba la cabeza y trataba de ordenar a sus muchachos, pero no hubo caso. El autogol de Tapia fue, quizás, demasiado castigo. Su equipo continúa en la parte baja y coquetea con los puestos de descenso.


