Hoy parte el proceso en contra de quienes dispararon bala que mató a muchacha en una micro
Me engaño a mí misma creyendo que ella anda de viaje, explica.
Para los Esquivel Améstica, los festejos de Navidad y Año Nuevo fueron casi un martirio. En realidad, así ha sido cada día desde la mañana del 12 de abril del año pasado.
Ese día, María José, de 16 años, la tercera de los cinco hijos del matrimonio que conforman Carlos y Elisa, murió por una bala loca que recibió en la espalda, cuando iba sentada en el alimentador del Transantiago que la conducía a su trabajo.
El suplicio continuará para la familia, porque hoy parte el juicio contra Miguel Ángel Rojas, Sebastián Ovalle y Richard Candia, los tres imputados como autores del crimen.
«Hemos estado esperando este día con muchos nervios, muy preocupados. Aún no nos conformamos», cuenta Elisa Améstica, mamá de la Koté, al teléfono desde una piscina del sector sur de la capital, durante uno de los tantos paseos que arma la familia los fines de semana.
«Ellos salen harto, como para no pasar tanto en casa, donde hay tantos recuerdos. Estas fiestas se lo han llorado todo», cuenta Lily, vecina, amiga y dueña del almacén de la cuadra.
Elena Molineros es la tía abuela de María José, vive en la casa del lado y es la misma que expulsó a gritos a Sebastián Piñera por ir a meterse al velorio de la muchacha. Ella lleva tiempo esperando este momento. «Solo queremos que se haga justicia, que ellos queden presos ya está en manos de Dios. No habrá nada que nos conforme», dice y agrega que desde abril la vida les ha cambiado en un ciento por ciento.
«Estos días de fiesta son muy tristes para nosotros. Son muchos recuerdos e ilusiones por todo lo que trabajamos por ella. Mis hijos se levantan con pena todos los días, mis vecinos lloran conmigo. Ahora todo es mucho más duro. Cuando alguien me encuentra en la calle, me dicen que mi cara cambió, que me quedé con la misma expresión que cuando estaba en el hospital esperando saber de mi hija. Acá ya no hay alegría», dice Elisa Améstica, quien se ha ideado una táctica para pasar mejor el dolor. «Me engaño a mí misma creyendo que mi hija anda de viaje. Que simplemente se subió a una micro y no volvió más», añade.
Lo que exige el fiscal Hernán Soto
Diez años para el «Miguelito»
Aunque se sabe que Miguel Ángel Rojas Urrutia fue a quien se le disparó el arma en ese viaje mortal en Transantiago, Sebastián Gonzalo Ovalle y Richard Candia, los otros dos imputados, también están siendo acusados por el fiscal a cargo, Hernán Soto Retamal, como autores del delito de homicidio simple consumado.
Para el Miguelito, la fiscalía está pidiendo una pena de diez años de presidio mayor en su grado mínimo. Para el «Tatán» Ovalle y el «Puntete chico» Candia, exigen siete años de presidio mayor en su grado mínimo.


