Amaya Forch habla de su hija Julieta, de 18 años
Tras modelar ropa juntas, hicieron una sesión de fotos y un spot. Acepté altiro, sostiene la adolescente.
El Hotel Director (Vitacura) ofrece en su terraza una suerte de escenario matutino rodeado de mesas con jugos de fruta y sanguchitos de palta. Más allá hay una manicurista que trabaja en vivo, también una persona que lee el tarot. Entre tanta diversidad de actividades, desplegadas para una treintena de invitados, pronto se anuncia el sentido de todo lo ahí dispuesto: el evento marca el lanzamiento de «Ritmo de mamá», campaña de la marca Everlast protagonizada por una reconocida figura del espectáculo nacional junto a su retoña. Ellas están ahí presentes.
Se trata de la actriz-cantante Amaya Forch (52) y Julieta, su hija modelo de 18 años. A través de fotografías y un spot publicitario, ambas aparecen luciendo ropa de la firma mientras se abrazan y sonríen, todo en el contexto del Dia de la Madre que ya se aproxima. Las imágenes de aquella dinámica se proyectan en pantalla gigante, al tiempo que sus exponentes observan aparentemente orgullosas.
«Nos invitaron a participar de esta campaña y nos pareció un lugar de encuentro entretenido, juguetón, algo distinto a lo que hacemos siempre», precisa la mamá de esta historia, para advertir que el ofrecimiento ocurrió hace un mes y que todo el trabajo se realizó durante una jornada. «Ella de chica me acompañaba en mis trabajos, entonces nos resultó entretenido poder hacer algo juntas ahora que está más grande», sigue.
«Yo acepté altiro», interviene Julieta, también hija del periodista Amaro Gómez-Pablos, quien empezó a modelar publicitariamente desde los 16. «Encontré además que era un espacio para trabajar con mi mamá, porque nunca habíamos trabajado en conjunto. Por eso esta sesión fue bacán, porque fue una oportunidad para hacer algo juntas», añade ella, antes de irse con la manicurista.
Amaya retoma: «Lo nuevo de todo esto fue trabajar con la Juli. Fue muy bonito porque lo pasamos bien, nos reímos mucho. Fue un día largo, de muchas fotos y grabación, pero a nosotras se nos hizo cortito».
¿Cómo describe su actualidad con su hija adolescente, Amaya?
«Ella está en una edad en que se desarrolla mucho la complicidad como mujeres. Hay una parte de la educación que ya está hecha, pero que nunca termina. También está el disfrutar ese trabajo ya hecho de madre, disfrutar de la relación ya siendo la Julieta más grande, así es que es una etapa muy bonita».
Madre también de Alonso, su hijo de 10 años, Amaya releva esta etapa como una de definiciones para Julieta. «Destaco la complicidad en esta época, porque ahora viene un período de apoyo en un momento muy importante que es decidir su futuro, salir al mundo, empezar una vida un poco más adulta, más grande».
¿Cómo se siente acompañándola en eso durante este tiempo?
«Es muy bonito poder ser una compañía, un apoyo, una guía si es necesario. Estar ahí siempre para ella. Independiente de lo que decida, que sepa que siempre la voy a apoyar. Entonces, es un momento en que la maternidad agarra un rol muy de partner. Y es un momento muy bonito, que tiene además ir descubriendo cómo se va a ir desarrollando ella, qué es lo que va a hacer en su vida. Me pone como en una actitud expectante».


