Lleva diez días con una parvularia separada y con tres hijos
Aclara que se proyecta con Ximena, una educadora de 45 años, pero no quiero casarme ni vivir con nadie, mi idea es pasarlo bien.
A sus 78 años, Emeterio Ureta prefiere evitar los conflictos y ser práctico. Por eso si bien está chocho en una nueva relación, de entrada propone tener un pololeo sólo de a dos.
¿Cómo es eso? «No me interesa conocer a su familia ni yo presentarle a la mía», plantea a diez días de haber empezado un romance con Ximena, una educadora de párvulos de 45 años, separada y con tres hijos de 18, 14 y 10. «No quiero casarme ni vivir con nadie, mi idea es pasarlo bien: darnos besos, caminar tomados de la mano por la orilla del mar, prender la chimenea y hacer una carnecita al horno. Yo estoy bien con mis viajes a Maitencillo, a Costa Rica y a Miami. No ganaré millones, gano poco, pero lo paso increíble. No estoy para meter niños en mi casa ni armar camarotes». De hecho, su hija Tita Ureta se enteró por las redes de que él estaba con alguien. «Es mi vida privada», recalca el empresario.
El pequeño gran detalle es que aún no se lo ha comunicado a su nueva pareja. «No hemos tocado ese tema todavía. Lo toco generalmente a los 60 días para ordenar los metros cuadrados. Al principio me hago el distraído», reconoce.
Da como ejemplo lo que le pasó con una de sus últimas conquistas. Llegó a la casa que tiene Emeterio en Maitencillo con «una maleta inmensa». «Me propuso quedarse ella con su mamá y sus dos hijos pasando las vacaciones. Hasta ahí llegamos».
¿Cómo conoció a su polola actual?
«Tengo 70.000 seguidores en Instagram y había una chica muy amorosa que me escribía hace un año. Un día me dio su número por mensaje privado, la llamé y nos juntamos. Tenía que impresionarla, así que la llevé a un lugar del barrio El Golf con platos a $19.900, la botella de vino a $29.330 y el café a $4.980. Partimos hace una semana».
O sea que usted le gustaba desde antes.
«No es por ser farsante, pero hay muchas chicas que me escriben por Instagram, unas son pitucas y otras no. A Ximena la encontré muy sencilla, cara de cuica aunque no lo es tanto, amorosa, dulce. Yo generalmente no llamo a muchas señoritas de vuelta, porque no me las quiero dar de playboy. Con ella hubo química de inmediato».
¿Es buena onda Ximena?
«Es buena onda, divertida. Cuando vamos a los restaurantes se ríe. Siempre los cabros se paran a tomarse fotos conmigo».
¿Podríamos decir que ella era una fan suya?
«Sí, porque me seguía en Instagram y era un amor. Me ponía puras cosas amorosas todos los días: que eres tierno, como amas a la Tita, qué cosa más linda como tomas a tu nieta».
¿Y qué pretende ella de la relación?
«Yo creo que quiere seriedad. Cuando estoy en pareja yo soy fiel, pero no me voy a meter en su vida ni espero que ella tampoco en la mía».


