Nunca había escuchado a mi madre llorar tan fuerte, publicó un hijo en Twitter
Sus nombres son un misterio, pero tienen más de 50 años. La radiación tiene mayor efecto sobre la gente joven, explica biofísico médico.
El número 180 podría transformarse pronto en un número tan recordado como el 33 de los mineros de Chile. 180 es el total de operarios que voluntariamente permanecen en la planta nuclear de Fukushima en Japón, donde 4 de sus 6 reactores aún no han podido ser controlados. La misión de estos hombres ya ha sido calificada como kamikaze: enfriar el núcleo de los reactores arrojando agua de mar, con el riesgo inminente de que terminen contaminados con dosis letales de radiación.
Las identidades de estos héroes son un misterio, pero sus familiares, angustiados, han publicado diversos mensajes en la red y en la prensa para apoyarlos. «Mi papá fue a la central nuclear. Nunca había escuchado a mi madre llorar tan fuerte. Los voluntarios de la central son unos luchadores que están sacrificándose para protegernos a todos. Por favor, papá, vuelve a casa vivo», publicó en Twitter @nekkonekonyaa, hijo de unos de los voluntarios.
La esposa de otro operario, según consignó ABC News, compartió el último mail que su marido le mandó antes de encerrarse en la planta: «Por favor, continúa con tu vida. No podré estar en casa por un tiempo». Tampoco faltan anónimos que los sugieren como ganadores del Nobel de la Paz.
Los 180 trabajan en turnos rotativos de 50 personas para reducir al máximo la exposición a la radiación, más allá de la vestimenta de seguridad que utilizan, compuesta por trajes especiales, máscaras y tanques de oxígeno.
El perfil de estos hombres resulta vital en su arriesgada función. Se trata de mayores de 50 años. ¿Por qué? Daniel Castro, magíster en Biofísica Médica de la Universidad de Chile, explica: «El desarrollo de enfermedades por contaminación con radiación es a largo plazo, por lo que por su esperanza de vida los pillaría más cerca de la muerte. La radiación tiene mayor efecto sobre la gente joven. En los adultos las células tienen una menor división, así que el cuerpo tiene una mayor resistencia».
Castro ejemplificó con lo que ocurre con personas que se someten a tratamiento con yodo radiactivo por cáncer a la tiroides. «Ahí la restricción principal es que a la sala de cuidados no ingresen embarazadas ni niños y el personal que los cuida, por ley, no pueden ser menores de 18 años», detalló.
Un rayo de luzLa batalla contra los daños en la central nuclear de Fukushima tuvo ayer un pequeño triunfo. Las 30 toneladas de agua vertidas en el reactor 3 lograron reducir los niveles de radiactividad, mientras que en el número 2 se consiguió electricidad con ayuda de un cable externo, lo cual ayudara a enfríar las temperaturas de su interior.
HOY A CALIFORNIA
Partículas llegan a EE.UU.
Según el Instituto de Investigación de Defensa de Suecia, las partículas radiactivas llegarían a la costa este de Estados Unidos, aunque en bajas cantidades, durante los próximos días. Lars-Erik De Geer, director del organismo, informó de tal situación en base a los datos obtenidos por una red de estaciones de vigilancia ocupadas para detectar aneas nucleares. A California, en tanto, se espera que las partículas lleguen hoy. En ningún caso serían peligrosas para la salud de los norteamericanos.


