Matías González se proclamó campeón del mundo en esquí náutico a los 17 años
Debería estar compitiendo en Junior y en Sub 21, pero ya hace unos años me cambié a la categoría adulta, porque ya tenía el nivel para competir, explicó el chileno.
Matías González viajó gran parte del día en automóvil desde Milán hasta Florencia, luego de haber ganado en Recetto la medalla de oro en el Campeonato Mundial de esquí náutico, en la modalidad de figuras, que consiste en realizar difíciles y elaboradas piruetas a gran velocidad sobre la tabla. El muchacho venía de conseguir la presea de plata en los Juegos Panamericanos junior de Asunción. Y todo a los 17 años.
¿Es normal ser campeón del mundo a los 17 años?
«No, debería estar compitiendo en Junior y en Sub 21, pero ya hace unos años me cambié a la categoría adulta, porque ya tenía el nivel para competir», explicó González, quien comenzó a esquiar a los dos años en la Laguna de Aculeo.
«Sí, empecé a esquiar a los dos años, casi al mismo tiempo que aprendí a caminar. Me subieron a una tabla y a medida que iba creciendo también iba mejorando. Al principio era una actividad de fin de semana, porque mi abuelo, mi papá y mis tres hermanas también esquían, pero ahora es algo que hago todos los días».
Después de convertir un juego en una profesión, Matías tiene que compatibilizar el deporte con los estudios porque viaja entre tres a cinco meses fuera de Chile. El joven cursa 3° Medio en el Colegio La Misión de Calera de Tango, donde tiene facilidades para rendir la pruebas y recuperar las materias, aunque también tiene clases online, según explicó.
«Este año es cuando más tiempo he estado fuera porque he tenido muchos campeonatos, incluido el Mundial, pero normalmente vuelvo en julio o por ahí. A veces, retorno en agosto, aunque en septiembre también vuelvo a Europa», explicó.
¿En Estados Unidos es donde más tiempo pasa?
«Sí, estoy viviendo en Estados Unidos, en Orlando. Tengo una casa frente a un lago. A Orlando van todos los esquiadores a entrenar en los tres lagos de la zona. Yo me muevo entre Orlando y Destin, Santa Rosa Beach, que es donde está también mi entrenador Cory Pickos, que ha sido dos veces campeón del mundo. Tenemos ahí el lago, me encanta el lugar. Y mi entrenador es uno de los mejores. La verdad es que estoy ahí mucho tiempo».
¿Cuáles son ahora sus expectativas?
«Bueno, ahora hay unos días de descanso. No paro de entrenar desde marzo, que es cuando partió la temporada más fuerte. A fines de mayo me tomé unas vacaciones y desde ahí no he parado. Necesito un tiempo de descanso».
¿Con una agenda tan apretada, cómo lo hace para tener una vida social?
«Todos mis amigos son los que compiten contra mí. Estamos juntos casi en todos los torneos, por lo que nos vemos mucho. En Estados Unidos también tengo amigos. Nunca estoy solo».


