La fintech Cardy, regulada por la CMF, da financiamiento por hasta el 50% del valor del automóvil
Uno de los requisitos es que el auto esté asegurado. Los clientes piden dinero para estudios de posgrado o remodelar la casa.
Si tiene un auto que cuesta $16.000.000 podría recibir un crédito de $8.000.000. Si cuesta $20.000.000, le pueden dar unos $10.000.000. Es la fórmula de Cardy, un emprendimiento financiero ideado por tres chilenos con experiencia en el mundo financiero que ocupa el automóvil como garantía para prestar dinero.
La fintech, regulada por la Comisión del Mercado Financiero (CMF), lleva seis meses en operación.
«Siempre hemos mirado el auto que tenemos nada más que para traslados, cuando es un activo que se puede usar a nuestro favor. En Estados Unidos existe un modelo parecido y vimos que podíamos hacer algo similar en Chile, para que las personas que tienen un auto puedan conseguir financiamiento, pero más barato que en una casa comercial», explica Sebastián Martínez, CEO de Cardy y quien fundó la empresa junto a Daniel Hernández y Arnel Sánchez.
A la fecha, entregan entre diez y 15 créditos mensuales.
«Si se tiene un Mazda 3, por ejemplo, que debe costar unos $20.000.000, se preaprueban unos $10.000.000. Se puede mejorar esa propuesta en los pasos sucesivos, pero la regla es que se presta cerca del 50% del valor del vehículo. El auto sigue siendo tuyo y lo puedes seguir usando. Es un incentivo también para que se paguen las cuotas», observa.
Según los análisis de la empresa, de las ventas de autos de los últimos cinco años, que son más de 2.000.000 de unidades, el 50% está completamente pagado.
«Hay 1.000.000 de autos con menos de cinco años de antigüedad con valor comercial importante que pueden ser usados para conseguir algún tipo de financiamiento», asegura.
Se puede pedir hasta 36 meses de plazo y la tasa de interés ronda el 28% anual, según el perfil del cliente.
«Usualmente estamos entre siete a ocho puntos por debajo de las tasas de las casas comerciales que te cobran hasta 35% al año», destaca el cofundador de Cardy.cl.
A modo de simulación, dice que si una persona tiene un Nissan Sentra del año 2023, que cuesta del orden de $13.000.000, puede conseguir hasta $7.500.000 de crédito. Si el plazo es de 24 meses, la tasa anual sería de 26,4% y la cuota mensual queda en $405.574.
El auto, eso sí, tiene que estar asegurado y su dueño no puede estar en Dicom.
¿Cuánto dinero les piden los clientes?
«En general, entre $5.000.000 y $8.000.000, que es lo usual en que la gente se endeuda».
¿Tienen algún límite?
«Nos han llegado solicitudes que a priori los descartamos. Nos llegó una persona con un Ferrari pidiendo un crédito de $100.000.000, el auto vale $200.000.000, la garantía era más que el crédito, pero es raro que una persona se quiera endeudar por ese monto siendo que es capaz de tener un auto de alta gama de ese precio. No los tomamos como garantía porque podría tener acceso a otro tipo de financiamiento, y en caso de que saliera mal, hubiéramos tenido que quedarnos con el auto y venderlo, que no es el giro de nuestro negocio. ¿Y qué hago con un Ferrari? Cuesta venderlo. En cambio, para un Peugeot 2008 tengo 25 personas que lo quieren».
¿Para qué piden el dinero?
«Cuando preguntamos, hay hartos clientes que piden para financiar estudios de postgrado o un diplomado, que son estudios que pueden costar más de $3.000.000. Muchas veces si no tienes el financiamiento la gente lo paga en cuotas con la tarjeta de crédito donde la tasa de interés es alta. También se pide para remodelar la casa o complementar el pie para una vivienda».
Mercado al alza
Dejar el auto en garantía es un negocio que recién está partiendo en Chile. Otra empresa que ofrece el modelo es Crediautos.cl, de Bicecorp, que financia hasta el 60% del valor del vehículo con hasta tres años de antigüedad por un plazo de hasta 36 meses.
No hay muchas opciones más, dice el economista y docente de la Universidad del Desarrollo, Felipe Berger, quien explica que esta modalidad de crédito es innovadora, poco usada y lo bueno es que ambas opciones están reguladas por la CMF.
«Es una novedad porque los bancos son más tradicionales y constituyen una hipoteca sobre una propiedad inmueble, no mueble como sería un auto», observa.
El hecho de que un auto pueda chocar o desaparecer eleva el riesgo, por lo cual se suele evitar este tipo de alternativa de inversión.
«Al final el mercado es eficiente y verá si estas opciones son competitivas, hay que ver cómo funcionan», plantea.
El académico advierte que si el auto está en garantía, al momento de querer venderlo, hay que pagar la deuda completa.


