Marcelo Ramírez experimenta cierto alivio fuera de los camarines
El atajador de penales recuerda como un tesoro el lanzamiento desde los 12 pasos que contuvo en la Recopa de Kobe.
Marcelo Ramírez, Rambo, que bien pudo haber sido conocido como «El Zorro», si en vez del cintillo se hubiera puesto el antifaz que llevaba en su debut en el fútbol profesional, hoy disfruta lejos de la cancha y tiene decidido no volver jamás a un camarín. Ahora trabaja en televisión.
«Fui futbolista, entrenador de arqueros, segundo entrenador y terminé como técnico. Fui muy feliz con lo que hice, pero soy muy obsesivo y me di cuenta que eso no era lo que quería para el resto de mi vida», recalca Ramírez, que, dicho sea de paso, hasta hoy se sigue considerando como uno de los mejores atajadores de penales de la historia.
¿Dejó de lado a la familia por eso?
«A mí me cuesta manejar la obsesión y, en mi última etapa en Limache, dormía apenas tres horas. La vida no se torna muy grata, entonces para mí eso ya pasó».
¿Y cuál es el mejor recuerdo que le dejó el fútbol?
«Aunque me tocaron cosas muy lindas, mi tesoro es el penal que contuve en la Recopa. Soñé toda mi vida con que atajaba un penal por Colo Colo que daba un título internacional, y se me dio. Y menos mal porque, cuando lo tapé en Kobe, yo estaba designado, era el sexto, y no sé qué hubiera pasado.


