En el penal de Alto Bonito de Puerto Montt ya saben de varias: antes fueron pelos, piedras y virutilla
Se supone que no nos quieren mucho. ¿Cómo vamos a comer tranquilos sabiendo eso?, acusa el cabo César San Martín.
«Pulpa de cerdo y guiso de porotos verdes. ¡Qué rico! Estamos de suerte , decíamos todos, pero esa idea se le esfumó al instante al desgraciado al que de yapa le pusieron un gusano que hasta le decía hola», relata entre risa y espanto el cabo César San Martín, uno de los que se declaró inapetente tras ver semejante cochinada en el menú del último miércoles en el penal concesionado Alto Bonito de Puerto Montt.
San Martín es gendarme en servicio del penal y vicepresidente de la Asociación Nacional de Suboficiales de Gendarmería de Los Lagos. Cuenta que desde que se inauguró el penal, en abril del 2007, él y sus colegas han sido objeto de constantes sorpresas a la hora del almuerzo: primero fueron pelos, después piedras, un trozo de caracol y una que otra esquirla de virutilla que no tenían nada que hacer allí. Todo ese tiempo las han denunciado, pero no ven cambio alguno.
«Entonces, que ahora aparezca un gusano es ya lo último. De verdad que estamos indignados y así se lo hicimos saber a la Dirección Regional», acusa el representante, que dice tener todo documentado con fotografías.
Sin perder tiempo, al que le tocó ver cómo una especie de lombriz serpenteaba entre porotos y arvejas dentro de su plato, le pasaron un celular para que tomara fotos. Así, quedó registro del desagradable episodio, que le agrió el estómago a la plana completa de Alto Bonito, cuando eran las 14.25 horas y recién comenzaban a hincar el tenedor.
El problema, dice San Martín, es la falta de control por parte de la inspección fiscal. «¡Acá no se cumplen ni los estándares más miserables de calidad!», exclama sin pudores.
-¿Y por qué tendrán tan mala suerte en esta cárcel precisamente?
-Hay una razón de fondo. Me consta que, para abaratar costos, la concesionaria ha ocupado a los propios reos para cocinarle a todo el penal. No es raro que se preparen la comida ellos, pero se supone que nosotros somos sus enemigos y que no nos quieren mucho. ¿Cómo vamos a comer tranquilos sabiendo eso?
-Hurguetean el plato antes de probar bocado, me imagino…
-Y me encomiendo a la Virgen por si acaso.
Investigarán
Germán Aguirre, director regional de Gendarmería, ya tomó conocimiento del tema. «Se tomarán todas las medidas para que esto no vuelva a ocurrir otra vez», dijo al diario «El Llanquihue» .
Desde que comenzaron a funcionar las cárceles concesionadas, el sistema permite que se contraten empresas externas para que se hagan cargo de la alimentación, limpieza y mantención de los recintos. Son estas, con el argumento de la rehabilitación, las que contratan a los propios reos para que hagan esta labor, cuentan en Gendarmería.
Conocimiento de causa
Guru Guru pide evitar las sopas
Claudio Moreno, alias Guru Guru, sabe muy bien lo que se puede comer en la cárcel (tuvo reclusión durante 61 días). Su recomendación: irse por los alimentos sólidos: «Las sopas son peligrosas porque pasan coladas. Así que mejor será que rechacen la cazuela de ave, porque quizá qué ave hay ahí».


