Jean Beausejour analiza el momento de la Roja y del duro momento que vive Bielsa en Uruguay
Ojalá que los muchachos nunca condicionen su venida a la Selección, porque a la Selección hay que venir hasta en los peores momentos, dice el ex futbolista.
«Me gustó como lo hicieron, pero un 80%. Podrían hacerlo mejor», les señala Jean Beausejour a los cerca de 35 participantes del «Circo Futbolé», espectáculo circense del que es protagonista. Ante la mirada de unas 200 personas en las gradas del estudio número 1 de Canal 13, corrige a sus pupilos, como si fuera un entrenador al borde del campo de juego. De sus palabras se puede interpretar que hay un aire de la metodología de Marcelo Bielsa.
«Yo creo que al ser dirigido por Bielsa, es inevitable que él impacte en tu vida. Por lo menos así lo veo yo, me impactó en mi vida deportiva, y por cierto terminó impactando en el diario vivir. Su enseñanza y la forma en cómo te va llevando a encarar la profesión. Finalmente es aplicable a muchas de esas cosas del diario vivir, así es que sí, debe haber algo de ahí, inconscientemente, y otras conscientes. Incluso le dije buenos días a los niños, jajajá», comenta Beausejour
¿Qué le ha parecido todo lo que ha pasado en Uruguay?
«Desde afuera es difícil hablar. Pasa que no hay situaciones que sean replicables. De lo que sí puedo hablar es de la experiencia que vivimos nosotros con Marcelo. Un técnico ultra exigente, pero que en ningún momento, por lo menos conmigo, pasó la línea de la falta de respeto. Es más, lo encontraba extremadamente respetuoso».
¿A ustedes cómo los trató?
«A nosotros nos trataba de usted, a mí me trataba de usted. Si uno espera una imagen paternalista, hay que buscar en otro lado. Marcelo Bielsa tiene esa particularidad de que a los lugares que llega aplica terapia de shock. Y cuando uno dice terapia de shock, no lo digo con una carga negativa. Bielsa tiene esa particularidad; se preocupa del tipo de la cancha, del futbolista, del paramédico, del utilero, les exige excelencia. Y la excelencia demanda mucho».
¿Y si no se acostumbra?
«Cuando no estás acostumbrado, te choca. Si tú pasas esa barrera y dejas fuera tu ego, tienes muchas posibilidades de crecer como grupo. Para nosotros era tan importante un líder como dejarse liderar. Tan importante como entrenar, es dejarse entrenar. Y nosotros fuimos una esponja. ¿Si eso mismo nos hubiese pasado a los treinta y tantos? No sé? Para mí siempre va a ser un referente».
¿Qué opina de la actual Selección?
«Son procesos que se tienen que vivir. No creo que las soluciones sean mágicas. Es sólo remontarse a cuando Eduardo (Berizzo) estaba a punto de ser despedido, había un canto popular respecto de (Ricardo) Gareca. Y digo, hoy día, ¿cómo puede ser que ese mismo canto y grito popular se haya revertido casi por completo? O sea, el problema fuimos nosotros también. Creo en la prueba y el error. Y en ese proceso está la Selección. Los rendimientos no son inmediatos, no son trasladables de un club a la Selección de un día para otro. Lleva tiempo».
¿Y en qué tiempo estamos?
«Es tiempo de agachar la cabeza, trabajar, trabajar y trabajar. Ojalá que los muchachos nunca condicionen su venida a la Selección porque a la Selección hay que venir hasta en los peores momentos. Y seguramente después de mucho trabajo, después de algunas derrotas, esto lo van a sacar adelante».
¿No le dan ganas de trabajar en la Selección? Como Scaloni lo hizo con varios referentes.
«Por el momento no, hay gente que lo está haciendo. Lo que a uno le corresponde desde afuera es apoyar, hacer una crítica constructiva desde el lugar que me toca, desde mi caso en los medios, pero uno no se puede ofrecer».
¿Clasificamos a la copa del mundo?
«No lo sé. Lo que sí creo que hay que empezar a bajar el número de extranjeros en los clubes, porque eso termina estancando la aparición de nuevos valores, termina dando un incentivo perverso a que los inversionistas extranjeros inviertan en inferiores. No hay ningún problema que inviertan, que vengan dueños de otras latitudes de los equipos chilenos, pero que inviertan en lo nuestro, no solamente en lo de afuera.
Usted tiene un hijo jugando en divisiones inferiores y hay una corriente que quiere eliminarlas.
«Pucha cuando me nombran a mi hijo trato de inhabilitarme, como los diputados cuando tienen conflicto de interés, ¿cierto? Esa idea de las divisiones inferiores está mal. Es una muy mala idea. Acá hay que tener más partidos, más campeonatos, no al revés.


