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Autor de la Foto: JOSÉ CAÑAS
Título/Pie de foto: El crecimiento de la ciudad les ha quitado el espacio donde viven.
Especialistas piden al SAG que las remuevan, para preservarlas
Los reptiles que poblaban todo el valle de Santiago ahora se encuentran sólo en algunos lugares.
Julio Matus
Pablo González fue el primero que las vio en Maipú, en el barrio Los Héroes, a un costado de la avenida Nueva San Martín. Viven a unos 120 metros de las zarzamoras que quedan desde cuando eso era campo. Son las liolaemus gravenhorstii o lagartija de Gravenhorst, en lista roja o peligro de extinción, según el Servicio Agrícola y Ganadero.
Pablo, con estudios de biotecnología y aficionado a conocer la vida de los animales, les sacó fotos y redactó un informe que se publicó en el último boletín de la Red Herpetología de Chile. Allí cuenta que estas lagartijas habitaban todo el valle de Santiago, pero que ahora están arrinconadas en algunos sectores campestres. Plantea que «es cuestión de tiempo para que estos espacios rurales sean absorbidos por la urbe a su alrededor, muy especialmente la zona de Maipú».
La solución para el profesional es «una campaña de rescate y relocalización» de estas lagartijas de color café con sus características dos líneas en el lomo.
No conforme con eso, ante el peligro que corren estos reptiles, Pablo le escribió al jefe de zoología de vertebrados del Museo Nacional de Historia Natural, Herman Núñez, quien visitó la zona y envió un informe al SAG Metropolitano, donde advierte que encontró nueve ejemplares.
«Esta es una especie en peligro de extinción, amenazada por el sostenido aumento de la ciudad, que ha implicado una fuerte y nociva fragmentación de las poblaciones», informa el herpetólogo al SAG Metropolitano. «Cada una de ellas está destinada a extinguirse localmente», sentencia.
Herman también pide «medidas en lo inmediato» y que los ejemplares «sean removidos» debido a que el lugar donde están experimenta «una fuerte presión para ser vendido con fines inmobiliarios».
El SAG Metropolitano aclara que recibió el informe de Herman Núñez, que sus especialistas han visitado el lugar y que en estos días están elaborando un informe final.
De paso, a través de las redes sociales y gracias a estos reptiles, Pablo González conoció a José Cañas Aravena, un constructor civil que en sus ratos libres toma fotos de animales que sube al sitio www.fotonaturaleza.cl.
José vivió hasta el 2007 con sus padres en Noviciado, comuna de Pudahuel, y siempre observó en esa zona dos tipos de lagartijas. Una, la liolaemus tenuis , esas con llamativos colores naranja, celeste y amarillo, y la otra, una que «para mi parecía tan común», pero no sabía cómo se llamaba. Hasta que unos amigos le pidieron que la fotografiara, le confirmaron que eran liolaemus gravenhorstii y le dijeron el peligro que corren.
«Es súper irónico, pues quienes nos dedicamos a fotografiar fauna siempre buscamos especies difíciles y resulta que viví años donde había una», cuenta el constructor civil, quien también se sumó a la tarea de proteger a estas lagartijas


