La Selección de hándbol pasó a segunda ronda del Mundial y quedó entre las 24 mejores del planeta
Tal vez suena abstracto decir vamos a darlo todo, pero de verdad que no tenemos nada que perder, dice el autor de nueve goles ante Japón.
La Selección chilena de hándbol consiguió un logro histórico este lunes al vencer por 31-26 a Japón en el Mundial celebrado en Croacia, Dinamarca y Noruega. La victoria nacional se consumó en Oslo, la capital noruega, y sirvió para timbrar pasajes, por primera vez, al Main Round o segunda fase del certamen internacional.
El equipo liderado por Erwin Feuchtmann y los hermanos Rodrigo y Esteban Salinas festejó el hito con mucha emoción, aunque sin volverse locos. Los videos de las celebraciones en el camarín mostraron a un grupo de deportistas en paz luego de por fin quitarse una espina de años.
«Lo loco de los momentos así es que son tan normales, dentro de todo. Festejamos, escuchamos música, comimos fruta, tomamos agua y uno que otro se tomó una Coca Cola. Hablamos del partido, de lo que pasó, con música de fondo. Nos gusta harto Joe Vasconcellos, Los Bunkers. Hasta pusimos unas cuecas. Era como una sobremesa de amigos. Además, nos queda Mundial, nos tocan tres partidos durísimos donde podemos seguir haciendo historia», cuenta Erwin Feuchtmann, autor de nueve goles en el triunfo ante los nipones.
¿Recuerda qué sintió cuando terminó el partido y se consiguió la clasificación, Erwin?
«Mi recuerdo más latente es de tensión, estrés. Era un partido para la historia y si perdíamos significaba otro fracaso para el hándbol chileno. Esta es la quinta vez que intentamos meternos en el Main Round. Lo intentamos en Francia y perdimos un partido que era accesible ante Arabia Saudita. Después, en Alemania-Dinamarca habíamos ganado los dos partidos de la fase de grupo y teníamos que ganarle a Túnez, pero perdimos y no pasamos. Más tarde, en Egipto, teníamos que ganarle a Macedonia y no lo hicimos. Y en el Mundial pasado no le ganamos ni a Irán ni a Montenegro y tampoco pasamos».
¿Siente que se sacaron un peso de encima?
«Sí, conseguirlo esta quinta vez fue súper emocionante, una liberación, además de hacer algo icónico para el país. Fue muy bonito. Estuvimos concentrados, enfocados en cada pelota y disciplinados en el plan de juego. Los jóvenes dieron un paso adelante increíble, mientras que la «Vieja Guardia», que hemos vividos estos cuatro fracaso anteriores, teníamos un poco más de experiencia para vivir este tipo de partidos. Fue una buena combinación».
Los seleccionados nacionales tuvieron el martes libre para cargar pilas de cara al primero de sus tres próximos partidos del Mundial. Este miércoles, a las 11.30 horas de Chile, enfrentan a Brasil, mientras que el viernes chocarán con el local Noruega y cerrarán ante Portugal el domingo.
«Nos tocó libre, teníamos pensado entrenar, pero al final Aitor (Etxaburuse, entrenador) decidió darnos libre. Estamos al lado del mar y algunos chicos decidieron tirarse al agua fría. También estaba la opción de ir a un museo, pero el equipo prefirió quedarse descansando. Acá en el hotel hay un juego, una especie de mesa larga y rectangular que tiene arena y se tiran fichas. Es como una petanca», explica Feuchtmann.
¿Qué expectativas tiene de lo que queda de torneo?
«Es amplia. Tal vez suena abstracto decir vamos a darlo todo, pero de verdad que no tenemos nada que perder en los tres partidos. Lo tomamos con mucha ilusión, con ganas de darlo todo y mostrar la evolución del hándbol chileno. Pero sobre todo, sin presión, sólo ganas de mostrar nuestra evolución a nivel mundial».
¿Y tendrá vacaciones en algún momento?
«Hoy hablé con mi entrenador del Toulouse, me van a dar una semana de vacaciones. Voy a estar con mi polola (Clemence Vieira) ahí en Toulouse, no la veo hace tiempo. Ella es jugadora de vóleibol playa, siempre está entrenando, pero vino por el día a ver el partido contra Suecia. Ojalá pudiera tener más de una semana de vacaciones, pero ya empieza la liga francesa y la competición europea así que voy a estar a tope».


