Gestión de becas para deportistas en Estados Unidos: la apuesta de Nicolás Larrondo
De los jóvenes que pasan por cadetes, entre el 1% y el 2% llegan a ser profesionales, explica el mundialista sub 20 de Canadá 2007.
«Después del fútbol siempre me he dedicado a emprender», es lo primero que dice Nicolás Larrondo, ex futbolista de 36 años, cuando se le pregunta por su presente fuera de las canchas de fútbol. El ex seleccionado sub 20 y mundialista de Canadá 2007 se retiró del fútbol muy joven, en 2015, 10 años después de su debut profesional con Universidad de Chile.
«Hoy en día estoy con dos negocios principales. Una agencia de publicidad, donde uno de mis socios es Luis Jiménez, uno de mis grandes amigos en el fútbol, con la que partimos hace casi un año, así que nos estamos consolidando poco a poco. También junto a Luis y otros socios tenemos una agencia con la que conseguimos becas a deportistas en alguna universidad de Estados Unidos, Double Five Academy», cuenta Larrondo.
«Partimos sólo con futbolistas, pero ahora nos estamos expandiendo a otros deportes. En estos dos años desde que empezamos, hemos conseguido seis becas y transferido de universidad a cuatro chicos, de los cuales tres ya se titularon», añade el ex futbolista.
En las redes sociales de Double Five se informa que sus becados han llegado a instituciones como Calumet College of St. Joseph, Garden City Community College, Oregon State University o Keiser University.
¿Cuánto deben pagar sus becados?
«Todas las becas que hemos conseguido incluyen arancel, alojamiento y comidas, y cubren sobre el 80% del total. Los chicos pagan entre 5.000 a 20.000 dólares anuales, dependiendo de la beca y las universidades. Ahora estamos cerrando un acuerdo de colaboración con una empresa estadounidense que coloca entre 40 y 50 chicos por años con becas en universidades de USA».
Una vez que se titulan, ¿siguen ligados al deporte o se dedican a lo que estudiaron?
«Cuando terminan la universidad, los chicos tienen un año más para poder trabajar. La mayoría también busca seguir jugando al fútbol, pero por lo general en ligas más chicas que la MLS. Está la USL, la NPSL, la UPSL y hay varias ligas más chicas donde pueden jugar, pero la mayoría juega y también trabaja».
¿Cómo surgió la idea de gestionar becas deportivas en Estados Unidos?
«Es como un sueño que no pude cumplir porque me dediqué al fútbol profesional. Claro que si tuviera que decidir de nuevo, volvería a elegir ser futbolista. Pero cuando tenía 17 años, sabía que tenía que tener un plan B. Y mi plan B era Estados Unidos. Siempre me gustó el deporte en Estados Unidos, viendo películas, series, o ESPN».
¿Y qué pasó ahí?
«Me conseguí en su momento varias becas en universidades grandes, de División 1. Gracias a que yo ya jugaba, mis videos eran interesantes para los coaches de Estados Unidos. Yo no hablaba inglés, pero redacté una carta en español, le pedí a una amiga que me la tradujera y se la mandé a 100 universidades. Me respondieron 50, mandé video, y ahí terminé con varias becas. A la que me iba a ir era a Boston College, que al año siguiente salió campeón nacional. Pero bueno, ahí me tocó ir al Mundial Sub-20 y no pude ir».
¿Quedó con la espinita clavada?
«Por lo mismo, después que dejé el fútbol, me interesé en ese tema de las becas, porque creo que es como una segunda oportunidad, o el plan B, que puedan tener los chicos que van quedando en el camino. Porque del 100% de los jóvenes que pasan por cadetes, al final entre el 1% y el 2% llegan a ser profesionales».


