En la primera semana del teleencierro del 13 las altas expectativas que teníamos por su potente casting se han estrellado contra la dura realidad.
A una semana de su estreno en Canal 13 «¿Ganar o servir?» parece un lánguido recreo en un colegio mixto, en el que las reiteradas ausencias de los profesores hacen que el ocio campee, las feromonas empiecen a circular de un lado a otro y a la menor provocación surjan los primeros roces (al cierre de esta edición ya se había adelantado en pantalla un enfrentamiento entre Camila Recabarren y la periodista Mariela Sotomayor, «la lengua del pueblo» de «Primer plano»).
Las viejas glorias de realities pasados lucen ánimos y músculos más reposados. Hablo de «Coca» Mendoza, Gonzalo Egas, Claudio Valdivia y hasta de Pangal Andrade, que además ha sido objeto de duras críticas por parte de la misma Camila y de Faloon Larraguibel. Lo acusan de una actitud de «patrón de fundo».
Otra cosa que ha cambiado es lo participativos que han estado los animadores, en particular Sergio Lagos, en las dinámicas de celebración (a tal punto que él se sacó la contumelia al tratar de caminar con las manos). Salucita.
Cuando más esperábamos chispas, la sangre no ha llegado al río. Es el caso de los cruces que se esperaban entre Oriana Marzoli y Gala Caldirola. Luego de una escaramuza inicial («Intentaste robarte al novio. Ahora robas maridos. Has subido de escala», le dijo la primera a la segunda) su relación se ha desarrollado de una forma sorprendentemente civilizada.
El personaje tierno es «el poeta del gol», José Ángel González, cuya virginidad a los 34 años ha despertado todo tipo de reacciones de parte de sus compañeros de encierro, desde incredulidad (Sotomayor) hasta empatía (Egas). El protagonista de esta situación ha dicho, cándidamente, en una conversación grupal: «El tema de que yo sea virgen lo sabe solamente mi papá, mi mamá y como tres primos y nadie más». Mendoza replicó irónicamente: «¡Tranquilo, que no lo sabe nadie ahora!».
Nuevamente el desfase aparece como el peor enemigo de estos proyectos. Ya se sabe quiénes ingresarán y hasta el nombre del primer eliminado o eliminada (no os preocupéis, no lo diré). Y el mismo canal incurre en autospoilers a modo de avances que sólo logran reducir la sorpresa del público cuando al fin muestran el incidente completo.
Es cierto que van apenas cinco capítulos (seis con el de este domingo), pero las expectativas eran y siguen siendo altísimas. A no descartar que entren Camila Andrade y algún otro personaje de alta contingencia farandulera para ver si esto despega y no termina como el primer Titanic de nuestra era reality.


