Claudio Bravo, el gran capitán de la Roja, dijo adiós al fútbol profesional
Jugó en Chile, España e Inglaterra, pero con la jineta en el brazo celebró los títulos más importantes de la Selección chilena.
Una tapada imposible ante el argentino Lautaro Martínez, en la última Copa América disputada en Estados Unidos, fue la última jugada de Claudio Bravo en el fútbol profesional. Después de ese día, el capitán de la Roja bicampeona de América en 2015 y 2016 no jugó más (Gabriel Arias atajó el último partido de ese torneo). Y este lunes puso fin a su carrera profesional con un video que subió a Instagram.
«Me encantaría comentarles que voy a dejar el fútbol profesional, creo que he tomado una decisión acertada, una decisión meditada, una decisión también muy conversada a nivel familiar y con mi entorno más cercano. Creo que también es momento de cerrar un ciclo muy importante en mi vida, es un momento también para comenzar otra etapa de mi vida y otra etapa familiar que seguramente será igual de exitosa como esta etapa que nos logró brindar grandes satisfacciones en todo sentido», partió diciendo el ahora ex futbolista de 41 años.
Bravo debutó profesionalmente el 2003 en Colo Colo y luego jugó en Real Sociedad y Barcelona, de España, en el Manchester City de Inglaterra y cerró su carrera en el Real Betis, también de España. Jugó 730 partidos en todas las competencias habidas y por haber, y levantó 22 títulos.
«Agradecer a todos los compañeros que he podido tener a lo largo de toda mi carrera, a todos los técnicos, a todos los directivos, a todo el personal que me ha podido ayudar en todos los momentos, sobre todo en los no tan buenos dentro del futbol y en los momento donde se requiere de adaptación, cuando llegas a ciertos lugares u otros países donde las cosas funcionan de una manera distinta», expresó en su adiós.
En su despedida, no se olvidó de los fanáticos y de su entorno más cercano.
«Agradecer a todos los hinchas que a lo largo del mundo han estado apoyándome, brindándome cariño, respeto y también admiración. También me encantaría agradecer a la parte de mi vida, al motor también de lo que ha significado mi carrera durante todos estos más de 23 años ligados al fútbol profesional, que son mis padres, mis hermanos, mi esposa Carla, mis cuatro hijos Josefa, Maite, Mateo y Emma, con quienes hemos tenido la posibilidad de crecer juntos en esta larga carrera y bonita aventura que ha sido maravillosa en todo sentido», expresó.
Pero si hay un equipo que identificó a Bravo, fue la Selección. Desde que el técnico Juvenal Olmos lo hizo debutar en Arequipa hasta aquella atajada a Martínez, pasando por los dos títulos de la Copa América (en la Centenario, el 2016, hizo otra gracia: le tapó un cabezazo en el minuto 99 a Sergio «Kun» Agüero, lo que obligó a la definición por penales).
«Me gustaría también cerrar un ciclo importante dentro de la Selección nacional. Me ha tocado la posibilidad de llevar la bandera de nuestro país a lo largo de todo el mundo, la he llevado con mucho orgullo. Para mí, como ex jugador de futbol profesional ha sido lo más maravilloso que he podido hacer dentro de esta preciosa carrera, jugando dos Mundiales, jugando Copas América, obteniendo dos títulos para Chile. Creo que el orgullo para mí ha sido máximo en la Selección nacional. También es momento de cerrar esta etapa maravillosa que me ha dado Chile para competir», dijo.
En su último partido, cuando la Roja buscaba el empate frente a Argentina, Ángel di María lideró un contragolpe con pinta de definitivo, y dejó solo solo solo a Martínez frente al golero, mientras Paulo Díaz y Rodrigo Echeverría corrían desesperados para tratar de atajarlo. Lautaro quiso pasar la pelota suavemente por sobre el cuerpo de Bravo, pero el brazo izquierdo del chileno logró la atajada milagrosa. El capitán festejó tirado de espaldas, como tratando de recomponerse por el esfuerzo. La fanaticada en el estadio de Nueva Jersey celebró con alborozo.
«A todos los hinchas, agradecer el respeto, el cariño, la admiración que me han brindado durante todos estos años en un estadio, en una calle, en un supermercado, en un centro comercial, a lo largo de todo Chile y de todo el mundo. Los voy aguardar siempre con mucho cariño y con mucho respeto y siempre voy a estar para todos ellos. Es un momento oportuno, un momento lindo, un momento pleno dentro de mi vida en todos los aspectos que se pueden desarrollar, así que muchísimas gracias a todo el mundo y ahora toca desarrollar una nueva etapa de mi vida», se despidió.


