La periodista Victoria Laymuns espera a su tercer hijo con el Gurú
Asados, juegos, risas, fútbol a toda hora. Y la obligación de hacer casi todo en la casa, porque él ayuda pocazo. Así es la vida con Eduardo Guillermo.
María Victoria Laymuns, Vic para sus amigos, tiene casi cuatro meses de embarazo. «Sólo te puedo adelantar que si es hombre se llamará Raimundo Elías, por Raimundo Tupper y Elías Figueroa», cuenta radiante, casi emocionada, la periodista a cargo del portal web del Ministerio de Educación.
Las referencias a futbolistas no son casualidad. Su pareja y padre de sus dos hijos, Amalia (4) y Eduardo (2), es, desde mediados del año 2005, Eduardo Guillermo Bonvallet. Y su semana, esta que recién termina, una de las más duras del último tiempo, luego de que el pasado lunes 15 el Gurú fuera detenido en un confuso incidente cerca de Gerónimo de Alderete, Vitacura , y al día siguiente formalizado por el delito de lesiones leves. ¿La acusación? Supuestamente haber golpeado en la cara a un funcionario de Metrogas que aseguró, una y otra vez, que sólo estaba haciendo su trabajo (ver recuadro).
«Mira, yo sé que esto va a sonar bastante trillado, como muy de cerca, pero Eduardo no es mentiroso. Y cuando se equivoca es muy franco para reconocerlo. Siempre lo hace. Pide perdón y a veces hasta llora. Es súper emocional para estas cosas. Él me habría dicho si hubiera agredido a alguien o si hubiera reaccionado mal. Yo no puedo creer lo que se ha ventilado», cuenta.
Victoria habla relajada y segura, pero sin ningún apuro ni desesperación por contar «su verdad» sobre los hechos. Estudió en los SS.CC. de las Monjas Francesas y luego en la Universidad Diego Portales. No es muy fanática del balompié, pero si tuviera que elegir un equipo sería de la U. Y en su hogar las hace de maestro, gásfiter, cocinera y lavaplatos. «Si hay algo que a Eduardo le falta es ayudar un poquito más en la casa. Él sale a trotar, juega con los niños y la revuelve todo el día, pero cuando se quema una ampolleta me llama: Maríaaaaa, falta una ampolleta . Y yo soy la que va, la saca, la compra y la pone», bromea ella, muerta de la risa.
-¿Machista?
-Un poco, pero en ese tipo de cosas domésticas, porque en realidad no se le ocurre ayudar. O en otras, como que le gusta mucho que yo me vea bien, que me arregle. Es muy seguro con esos detalles y no le incomodan. Al contario, le encantan. Pero socialmente es un caballero con todo el mundo. Yo lo conocí en un pub, en medio de una reunión de amigos, y puedo decirte que estoy totalmente enamorada de él. Tenemos una diferencia de edad que nunca se ha notado en nuestra relación.
La pregunta que uno, y tal vez mucha gente se hace, es cómo será realmente vivir con Bonvallet. Después de éste y otros episodios públicos del ex seleccionado nacional, de sus arengas patrióticas con el puño apretado, de sus discursos apasionados, de sus mediáticos rounds con Darío Calderón, Peter Dragicevic y Carlos Caszely, más de alguien pensará que puede resultar extraño, incluso peligroso.
Victoria escucha esa introducción y se ríe. «Nooo, yo debería grabar las tres horas que pasa tirado de guata en el pasto jugando con los niños y pasárselo a los canales. O cuando le digo que hagamos un asado y a él se le ilumina la cara como cabro chico. De hecho, yo hablo más fuerte y grito más que él. Una cosa es su rol tras el micrófono, su pasión por el fútbol, su profesión como comunicador, y otra muy diferente su vida privada. Él lo tiene muy claro. Vive para su familia y para el fútbol, pero mucha gente que lo critica no entiende esa dualidad».
Fotos en la calle
La periodista pidió no hablar demasiado sobre el incidente del lunes, pero sí mostró sus dudas. «Yo quedé muy angustiada. Me asusté mucho. Iba llegando a la casa cuando la Daniela (la hija mayor de Bonvallet, de un matrimonio anterior) me llamó y me contó lo que pasaba. Partí de inmediato a la comisaría. Pero lo que no entiendo es que esa persona que lo acusa dijo haber estado haciendo su trabajo. ¿Por qué entonces arrancó? Si uno tiene la razón y está seguro de algo no sale corriendo ni en bicicleta».
-¿Cómo viste a Eduardo tras la denuncia?
-Ese día estaba bastante mal, él sentía impotencia. Yo lo conozco muy bien. Todos los días salimos juntos a la calle y siempre le toman fotos. La gente le grita Gurú , Maestro , cosas así. Lo saludan, lo palmotean, se retratan con él en el zoológico, en los restaurantes, en el supermercado. Y Eduardo siempre es amable y se ríe con todo el mundo. ¿Por qué le iba a dar tanta rabia esta vez que alguien le sacara una foto? Eso no lo puedo creer. Creo que han sido muy injustos con él. El que haya estado detenido y esposado fue totalmente desproporcionado y desmedido. Además, el señor que lo acusa dice que fue golpeado en la cara, pero yo lo vi a un metro y no tenía nada.
-¿No pudo coincidir con algún momento de irritación producto de otro problema?
-Por supuesto que Eduardo es humano, pero su pasión es el fútbol. Él ha tenido momentos de exabrupto, pero siempre en el marco de la efervescencia del deporte, nunca lo he visto alterarse con alguien que se acerque, por la razón que sea.
-¿Ni cuando alguien en la calle te dice un piropo?
-Nunca ha pasado, él se ríe con esas cosas. Muchos bromean con que debe ser un ogro como suegro, pero la verdad es que adora a la pareja de la Daniela y como además es abogado siempre lo está llamando para pedirle consejos. Si me preguntan. la verdad es que no sé cómo será dentro de unos 15 años, cuando la Amalia vaya a fiestas y esas cosas. Por ahora me molesta diciendo que a los 30 recién va a tener permiso para pololear.
Pasión militar
Victoria de verdad goza hablando de Bonvallet, contando sus anécdotas, riéndose de sus mañas. «Lo que a él le encanta son las películas de acción, de guerra, porque el mundo militar es otra de sus pasiones. Realmente admira al Ejército chileno, a nuestra canción nacional. Mucha gente ha confundido eso con ser pinochetista, pero nada que ver. Eduardo quiere mucho a su país, lo lleva en la piel».
-¿Cómo viviste el episodio con Marisela Santibáñez, cuando acusó a Bonvallet de propasarse con ella?
-La verdad es que no es tema para mí. Nunca lo creí, porque Eduardo es un caballero. Síél hubiese hecho algo así también se habría propasado conmigo cuando empezamos a salir, y jamás fue grosero ni me puso un dedo encima. Es encantador, pero sin ser un tonto grave porque se ríe mucho de sí mismo. Por eso, tengo fe de que este episodio terminará bien.
-Mirado desde afuera, mucha gente debe pensar que no es fácil estar con el Bomba.
-La vida familiar es muy fácil, es un esposo y un papá maravilloso. Te hace reír, te mima, te apoya, lo es todo. En la vida pública de repente es más difícil para una que no tiene el cuero tan duro. Yo me asusto más fácil y otras veces me angustio. Pero todos los problemas los enfrentamos juntos con mucho amor, los cuatro hijos, nosotros y el que viene. Somos un círculo de hierro incondicional.
-¿Echas de menos verlo en televisión?
-Mucho y realmente me extraña, porque tiene un talento y un carisma muy especial. Cuando da charlas yo lo escucho y me impresiona. Pocas veces se ve a una persona que hipnotice así a la gente.
«Es un papá y una pareja maravillosa, yo estoy enamorada de él», cuenta Victoria, tras la detención del comentarista.
«El fiscal me quería conocer»
«El fiscal (Felipe Díaz) me quería conocer (…), se hizo famoso y quería dar entrevistas», fue una de las cosas que Bonvallet dijo a la salida de los tribunales, el martes 16, tras su formalización, visiblemente cansado y molesto. El plazo para investigar el presunto delito fue fijado en 60 días, en los cuales el Gurú no se podrá acercar a menos de 100 metros del denunciante, Luis Bloomfield, de 30 años.
Éste último aseguró que el ex futbolista lo golpeó en la cara y le quitó su máquina fotográfica y su credencial, con las que habría estado trabajando para la empresa Metrogas. La versión del imputado es otra: que a la salida de un banco lo alertaron sobre una persona que estaba mirando su auto para robárselo. Le describieron a ese sujeto, que andaba en bicicleta y a quien él persiguió, y habría calzado con la apariencia de Bloomfield.


