Se siente como si todo pasara por el lado tuyo, describe la doctora Carla Gallo
La estimulación magnética transcraneal puede mejorar el bienestar mental sin necesidad de medicamentos.
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es un método de neuroestimulación no invasiva que existe desde 1985: en simple, consiste en aplicar pulsos magnéticos sobre zonas específicas del cerebro mediante una bobina que genera pequeñas corrientes eléctricas sobre el cuero cabelludo, las que modulan la actividad neuronal.
¿Su propósito? Regular el funcionamiento de ciertas áreas cerebrales, lo que puede ayudar a tratar trastornos como la depresión resistente a medicamentos, la ansiedad, el dolor crónico o el trastorno obsesivo-compulsivo.
Exomind, máquina que parece sacada de la ciencia ficción, se lanzó este año enfocada en esta terapia. En Estados Unidos la están usando principalmente deportistas, como la tenista Serena Williams. El aparato aplica la estimulación magnética transcraneal en una versión 2.0, con un sistema automatizado que ajusta la intensidad y frecuencia de los pulsos según el perfil de cada paciente.
Antes de cada tratamiento el sistema ejecuta un mapeo cerebral personalizado («brain mapping») para identificar las zonas exactas del cerebro que requieren estimulación.
En Estados Unidos, de acuerdo con un artículo del «New York Post», seis sesiones pueden costar hasta 4.800 dólares, casi $5 millones, y está aprobado por la FDA para el tratamiento de la depresión.
En Chile el equipo está disponible en Buddha Clinic; cada sesión cuesta $150.000.
La doctora Carla Gallo, especialista en antienvejecimiento, confirma que este tipo de estimulación «ayuda a mejorar el control emocional, estimula la plasticidad de las neuronas y, por lo tanto, mejora el ánimo y el bienestar mental». Generalmente, aclara, se requieren entre cuatro y seis sesiones, una vez por semana, y luego mantención.
«Esta tecnología se usa en siquiatría desde hace años, por ejemplo, para casos de depresión refractaria o en pacientes que no pueden tomar medicamentos. Lo nuevo acá es que no es necesariamente para patologías siquiátricas, sino para personas con problemas de sueño, estrés o múltiples preocupaciones que quieren sentirse bien. Está más orientado al bienestar», aclara.
¿Lo ha probado en usted misma?
«Sí, hice una sesión y noté cambios, además de una sensación extraña en la cabeza, como si se me estuvieran reorganizando las neuronas. Soy muy ansiosa; pese a haber tenido solo una sesión, frente a algunas cosas que me han pasado he actuado más tranquila que lo común. Son cambios sutiles, aunque el primer día uno se siente un poco así, como si todo pasara por el lado tuyo».
¿Qué es exactamente la neuroplasticidad?
«Es la capacidad de nuestro cerebro para volver a formar nuevas neuronas. Antes se pensaba que eso ocurría sólo hasta cierta edad, hasta los 18 años, pero ahora se ha visto que no, que tenemos la capacidad más allá, solo que se vuelve más lenta. La gracia es que sea un tratamiento integral: la idea es siempre involucrar la actividad física, una nutrición antiinflamatoria, los suplementos que ayudan a estimular el cerebro y evitar el deterioro cognitivo. Lo que se busca en medicina de longevidad saludable es trabajar varios pilares dentro del estilo de vida».
Tercera línea
De acuerdo al siquiatra Mauricio Vergara, del Hospital Naval de Viña del Mar, los tratamientos EMT son más eficaces para personas que no quieren recurrir a sicofármacos ni sicoterapia. «Es un tratamiento que se podría llamar de tercera línea; o sea, para quienes no han respondido a los tratamientos convencionales».
¿Por qué hay gente a la que no le gusta la sicoterapia?
«Yo estoy 100% a favor de la sicoterapia, siempre. Pero hay personas a las que no les gusta contar sus cosas, no les gusta hablar con nadie, dicen quiero que me den algo o quiero que me estimulen el nervio y me mejore. Y eso también hay que respetarlo. Uno no puede obligar a la gente a tratarse si no quiere. En esos casos se puede ofrecer este tipo de terapias, llamémoslas menos convencionales».
Se están haciendo estudios sobre atracones y ansiedad con esta tecnología. ¿Por qué recién ahora se habla de eso?
«Así pasa con todos los tratamientos. Se crean para algo y después se descubren nuevos efectos. El ejemplo clásico es el Ozempic, que se diseñó para la diabetes y luego se vio que ayudaba a bajar de peso. O el Viagra, que era para otra cosa y resultó útil para la disfunción sexual. Con el tiempo se van encontrando beneficios, pero también podrían aparecer efectos negativos.»
El neurólogo Pablo Salinas explica que, si bien la terapia EMT tiene beneficios, sus resultados son transitorios, por lo que hay que aplicarla de manera constante. «Puede servir precisamente para depresiones refractarias a los fármacos o como tratamiento coadyuvante. Y en neurología, sobre todo en trastornos de movimiento, sirve bastante también. Años atrás me acuerdo que cada sesión costaba cerca de un millón de pesos; que alguien pudiera hacerse una sesión una vez al mes era apenas para el 1% de este país.»
Para la casa
Zleep es una nueva máquina de estimulación sensorial desarrollada por Kinegun para facilitar momentos de desconexión antes de dormir. Según explica Nicolás Oksenberg, director de marketing de la marca, el dispositivo emite pulsos suaves diseñados para favorecer la relajación y puede usarse recostado, mientras medita, escucha música tranquila o simplemente apaga las pantallas.
«Funciona mediante microcorrientes imperceptibles que se transmiten a través de electrodos colocados en los lóbulos de las orejas, modulando la actividad cerebral y favoreciendo la liberación de neurotransmisores como serotonina y dopamina. De esta forma, promueve un estado de relajación profunda y facilita conciliar un sueño más reparador, sin fármacos ni efectos secundarios», asegura.


