Casas e iglesia comestibles se exhiben en La Josefa Pastelería, en San Miguel
Viviendas están decoradas con gomitas ácidas y piedras de chocolate.
Fuentes de agua, una plaza con gente leyendo un libro en sus bancos, niños deslizándose con su trineo sobre la nieve, una iglesia con su párroco y pinos decorados con bolas de colores, son algunos de las vistas que resaltan dentro de la miniciudad fabricada con galletas de jengibre que exhiben en La Josefa Pastelería, en San Miguel.
En la composición destacan las casas, que recuerdan las viviendas alpinas por su techo puntiagudo, coronado por una brillante decoración blanca que parece de crema.
«Cuando abrimos la pastelería elaboramos un modelo de casa con galletas de jengibre y otras especias, con un glaseado, que es una especie de cemento para poder armar la estructura», explica María José Morales, dueña del local (@lajosefachile https://acortar.link/U3GhDF).
Todas las viviendas son comestibles y están a la venta. «Se decoran con dulces, gomitas ácidas, cherries, piedras de chocolate. El techo es de galleta y glasé, una mezcla con azúcar que se seca, no necesita horno», aclara la dueña. En armarlas se demoran cerca de una hora y la ciudad entera les llevó una tarde.
La inspiración le vino de las urbes de caramelo que suelen levantarse en Europa para estas fechas -la ciudad de jengibre más grande del mundo es la «Pepperkakebyen», que tiene cerca de 2.000 edificios en Bergen, Noruega- pero también de su madre.
«Ella se dedica a hacer miniciudades navideñas, pero no comestibles, compra las piezas en miniatura. Es muy artista para sus cosas, hace un centro de sky, un parque de diversiones con carrusel. Es muy creativa y ama la Navidad, nosotros crecimos con la costumbre de tener la casa siempre muy decorada, todo con mucho detalle. Por eso nos preocupamos de mostrar eso en la pastelería, que en realidad se pueden hacer cosas entretenidas y que puedan unir a la familia», comenta.


