Buscado por el FBI desde 2021, vivía en la comuna de La Florida
Afirman que creó páginas falsas de compra y que capturó información financiera. Hoy enfrenta un proceso de extradición.
A simple vista no parece alguien que haya robado más de 25.000 tarjetas de crédito. Viste de negro. Usa anteojos. Lo único que podría llamar la atención -aunque hoy es parte de la normalidad- es que en el antebrazo izquierdo asoma un tatuaje de una serpiente. Para los vecinos es un joven tranquilo. Estudia. Trabaja. No hace ruido. Vive en un departamento en La Florida.
La PDI llega temprano. Afuera, el pasillo estrecho. La orden viene de Interpol, a pedido de Estados Unidos. El joven, de 24 años, abre la puerta sin resistencia. Sabe que lo buscan desde 2024. Dentro del departamento hay una serie de bolsas de papel, de supermercado, apiladas en el suelo. Corresponden a compras hechas por internet. Bolsas habituales. Rutina diaria. Nada más.
En internet se hacía conocer como VAL4k y VALK4k2. Los investigadores afirman que bajo esos nombres ofrecía acceso a datos bancarios robados. La investigación del FBI parte en 2021, junto a fiscales del estado de Utah. El seguimiento cruza países y plataformas. En 2024 llega el pedido de extradición.
«El FBI llevó la investigación. A nosotros, a través de la Corte Suprema, nos llegó la solicitud para detener a la persona y ponerla a disposición del tribunal», dice Enrique Gutiérrez, comisario de la Oficina Central Nacional de Interpol Santiago. La detención tuvo un objetivo claro: dejarlo a disposición de la justicia norteamericana, no para que cumpla condena en Chile.
Debe esperar
Desde la PDI explican que la solicitud de extradición sigue en trámite en la Corte Suprema. No existe un plazo legal para su resolución. En casos simples, este tipo de procesos suele demorar entre seis meses y un año. En causas más complejas o con una defensa activa, el plazo puede superar el año. Si se presentan recursos, el tiempo se extiende.
La acusación no dice que atacó bancos o sistemas cerrados. Afirma que usó un método dirigido a personas, que creó páginas web falsas que simulaban ser tiendas reales, con ofertas llamativas de ropa y tecnología. La idea -explica la policía- era que la gente comprara ahí. Al momento del pago, los datos de la tarjeta quedaban registrados. «En ese momento, la información quedaba almacenada en una base de datos a la que él tenía acceso», explica Gutiérrez.
La base creció. Nombre del titular. Número de tarjeta. Fecha de vencimiento. Código de seguridad. «Con los datos de más de 26 mil tarjetas, ofrecía esa información en grupos de Telegram», agrega el comisario Gutiérrez. El acceso no siempre era por venta directa: según antecedentes recogidos por la policía, en algunos casos cobraba una membresía para ingresar a esos grupos y acceder a los listados. El acceso se pagaba con criptomonedas.
En Chile no hay víctimas confirmadas, asegura Gutiérrez.
En el tiempo
Para Edgardo Del Valle, jefe de Interpol Chile, el caso muestra un trabajo sostenido en el tiempo. «Se trata de un esquema organizado para obtener y distribuir información financiera sensible». El seguimiento permitió reunir antecedentes y pedir la extradición en 2024. Las ganancias se estiman en cientos de miles de dólares, sin una cifra exacta.
La Brigada del Cibercrimen tomó parte en las diligencias en Chile. «Se incautaron computadores y celulares», dice Luis Torres, comisario del área. Ahí aparecen accesos, contactos y registros. El delito que se le atribuye se conoce como carding. «Consiste en vender y usar de forma fraudulenta datos de tarjetas bancarias», explica Torres. La información se obtiene por páginas falsas o programas maliciosos y luego circula en espacios cerrados de internet.
El joven no tiene antecedentes. Sabe lo que pasa. La detención es tranquila. Queda con medidas cautelares, a la espera de la extradición. La orden de captura apunta solo a él.
Afuera, el edificio de La Florida vuelve a su ritmo habitual. Adentro, los computadores incautados por la PDI quedan apagados. En la red, los alias VAL4k y VALK4k2 dejan de responder.



