Falsos ejecutivos tuvieron a Pamela Roa y Raúl Espinoza enganchados por varias horas al teléfono
Hubo arriendo de maquinaria en Coquimbo, compras de celulares y hasta compras en Londres.
A las 17.59 horas del 7 de febrero del año pasado, las vidas de Pamela Roa (70) y su esposo, Raúl Espinoza (72), entraron en una espiral de confusión, temor, ansiedad y vulnerabilidad que duró hasta las diez de la noche. El responsable fue un supuesto ejecutivo de la Unidad Antifraudes del Banco de Chile que los tuvo pegados al teléfono durante esas cuatro horas.
Lo que vino después fue aún peor y mezcló frustración, vergüenza e indignación.
Pamela, ex corredora de seguros, fue la primera que contestó su celular aquel día. Dice que la persona que le habló usaba un lenguaje correcto. Un tal Pablo Valdivia le dijo que el llamado era para alertarla sobre un cambio de clave en su app Mi Pass, que significaba que estaba ocurriendo un fraude en sus productos bancarios.
Ella, atenta, explicó que no usaba esa app, pero a continuación le empezaron a llegar mensajes que la hicieron pensar que todo era cierto. El supuesto ejecutivo le señaló que estaban ocurriendo operaciones «no habituales» y en el mismo momento le llegó un correo con información y logos que ella identificó como del banco, que señalaban que se había aprobado y generado exitosamente un préstamo por $3.900.000 solicitado por ella.
Ella, que no había pedido ningún crédito, negó haber hecho la solicitud. A partir de ahí se mantuvo enganchada al llamado mientras supuestamente el ejecutivo la estaba ayudando a revertir la situación. Le llegó un falso correo con información de bloqueo de la cuenta y otro con una clave de internet provisoria. En ese momento el sujeto tomó el control de su cuenta y sus tarjetas.
El otro llamado
Lo que terminó por convencerla de lo que le decía el hombre, fue que a las 18.35, su marido, Raúl Espinoza, ex ejecutivo de Codelco, también recibió un llamado de otro supuesto ejecutivo. El hombre también se presentó como de la Unidad Antifraudes del Banco de Chile.
Mientras eso ocurría, el ejecutivo le comentó a Pamela que a su marido le había ocurrido algo similar. «Me dijo que en ese minuto un ejecutivo iba a llamar a mi marido, porque le estaban haciendo lo mismo, y lo llamaron en ese momento. Sabían que era mi esposo, tenían nuestros Rut», cuenta la mujer.
Para hacer que toda la situación fuera más creíble, al esposo también lo alertaron de un préstamo que habría solicitado por $3.900.000.
A esa altura, cada uno estaba hablando en una pieza aparte con sus respectivos ejecutivos. Cada operación que los tipos hacían, para supuestamente solucionar el problema, la respaldaban con correos institucionales falsos que a Pamela y Raúl les llegaban en el momento. A partir de ese momento los delincuentes realizaron una tras otras una serie de transferencias y compras en Santiago, regiones y una tienda en Londres.
«Me sacaron $10 millones y a Raúl, $20 millones, todo aproximado. Nos sacaron el dinero de las tarjetas Visa y Mastercard, líneas de crédito y lo que teníamos en la cuenta corriente. El único monto que rebotó y que dieron aviso al banco, porque les pareció raro, fue el de Servicio de Impuestos Internos. Nos devolvieron esa plata unos días después. Los demás montos fueron todos aceptados», explica Pamela.
Desde ese entonces están lidiando con el banco para recuperar su dinero y con la demanda que interpuso el banco contra ellos. «Es política de los bancos ahora, por una nueva ley. La banca tiene posibilidad de demandarte por dolo o negligencia. Nos depositó en cada cuenta corriente 35 UF. La ley dice que esa plata permanece contigo mientras no pierdas el juicio. Si lo pierdes devuelves las 35 UF y pagas todas las costas».
¿Cuándo decidieron cortar los llamados?
«Sólo cortamos porque Raúl escuchó que estaban martillando y le dijo que era una estafa y yo, desde la otra pieza lo escuché y le dije cortemos, cortemos. Yo nunca he tenido uso de la línea de crédito, ¿cómo no alertaron las compras de maquinarias?, ¿en el banco no se percataron que era raro y distinto a nuestra conducta? Yo jamás he reventado una tarjeta de crédito, acá me las reventaron y el banco nunca se dio cuenta. Ellos tenían toda nuestra información, alguien se las entregó».
Recientemente, un dato alertó al matrimonio. Ambos estaban viendo el caso de un fraude en «Mega Investiga», el 26 de mayo, sobre la estafa a Amparo Noguera y otras víctimas. «Ahí apareció una víctima que contaba su caso y mencionaba que el ejecutivo que la llamó también se llamaba Pablo Valdivia».
¿Qué pasó con la deuda de 30 millones?
«Teníamos algo de plata de la indemnización de mi marido y preferimos pagar de nuestros ahorros. Pero imagina que al otro día el banco empezó a llamarnos para ofrecernos pedir un préstamo para pagar la deuda. No, si es todo una locura».




