Los premiados: una dama de hierro, una ex niña prodigio y un chico a la antigua.
Tres grandes figuras televisivas han marcado este año y, como tales, se adjudican los Larry Moe Awards, un honor que no se escenifica ni se envuelve ni se negocia.
Felicidades a los ganadores: María José Quintanilla, de Mega, José Manuel «Cuco» Cerda, de TV+, y Francisca García-Huidobro, de Chilevisión.
Ya en «Coliseo» María José Quintanilla había demostrado su madurez como animadora. Este año, en «Dale play», la niña de las rancheras de «Rojo», la que se convirtió en mujer ante nuestras narices, ha vuelto a dar el ancho.
En el alborozado «Dale play» cayó parada. Impone su jerarquía y autoridad sin perder su esencia lúdica. Es la dulce pariente de todos, una estrella de la pantalla chica a escala humana, una triunfadora cuyo éxito no nos da una pizca de envidia, ya que nos sentimos parte de él.
María José ya no conduce programas como «La hora de jugar» ni «De paseo», pero exclusivamente para privilegiar su nuevo estatus de rostro clase A de Mega.
Llena tres Movistar Arena, las expectativas de los ejecutivos de su canal y los corazones de los televidentes.
A estas alturas, ir o no al Festival de Viña como parte de la parrilla es una mera anécdota, que más que definirla como artista habla del grado en que la miopía de los organizadores de ese evento avanza o retrocede.
José Manuel «Cuco» Cerda es un joven «dije», como se decía antes. El panelista de «Noche de suerte», que además ha visitado a menudo el set de «Hay que decirlo» de Canal 13, se expresa con una educación que ya no se estila, ni dentro ni fuera de la TV.
Ordena muy bien sus ideas, redacta de maravillas al aire y, sin caer en palabras enrevesadas o expresiones intrincadas, como el bueno de Carlos Tejos, se ubica, apenas abre la boca, un peldaño más arriba en materia de léxico, dicción y cadencia al hablar que varios de sus colegas rostros, por más consolidados que se encuentren estos últimos.
Su aporte para subirle el pelo a la industria desde el crucial detalle de la expresión verbal es de tal nivel que ello explica el hecho de que sea el Larry Moe Awards de trayectoria más meteórica en la historia de estos premios: solo han transcurrido 16 meses y 12 días entre su primera aparición, en «El fenómeno» de Canal 13, y hoy.
Al frente de «Primer plano» y de «Plan perfecto», Fran García-Huidobro está marcando las diferencias siderales que suele establecer en sus mejores temporadas televisivas.
Descarto de plano que su contratación haya sido impuesta a los nuevos dueños de CHV por Jotacé. Una figura televisiva de su talante no se le impone a ningún directivo del mundo libre. Es como si a un DT le «impusieran» en su equipo a Messi.
Su veta de standapera se vuelve cada día más evidente y promisoria. Tiene una facilidad pasmosa para emitir opiniones inequívocamente ingeniosas y la velocidad mental de un pimponista coreano.
Sigue siendo la lengua más depilada y asertiva del medio. En «Plan perfecto» miró con escepticismo la constatación de lesiones de cierto cantante tropical, argumentando que «¡es una laucha!» y en «Primer plano» contó que la primera vez que vio a un pseudovidente asiduo a comprar relojes robados le dijo a Julio César Rodríguez «adentro hay un h… que está vendiendo arena». O humo, que en este caso es lo mismo.


