Marité Matus, quien también se separó con tres hijos, responde a la pregunta de la concursante de ¿Ganar o servir?
Luego de su separación tras un episodio de violencia intrafamiliar, Larraguibel ingresó al reality de Canal 13. Cuenta cómo ha superado ahí el momento amargo.
Han pasado casi dos meses desde esa noche en que Faloon Larraguibel (35) denunció a Jean Paul Pineda, su expareja y padre de sus tres hijos, por violencia intrafamiliar (VIF). El hecho dejó al futbolista con orden de alejamiento. La animadora, en tanto, decidió entrar a «¿Ganar o servir?», donde ha mostrado su pena, también sus dudas por el futuro, pero también su fuerza.
En las primeras emisiones del reality, Faloon se ha mostrado coqueta y abierta a recibir y lanzar piropos. Pero hablando con Pangal, en el capítulo del martes, puso en la mesa el que sería quizás uno de sus temores. «¿A qué hombre le va a interesar una mujer divorciada con tres hijos?», le preguntó al hombre del Cajón de Maipo. «Mi papá conoció a mi mamá con dos hijos y es el mejor matrimonio que he visto. Eres muy linda y vas a encontrar al que tú quieras; un hombre bueno», le aseguró Pangal.
«Esta es una pregunta que muchas mujeres u hombres separados se hacen tras terminar una relación con hijos de por medio. En el caso de Faloon, ella ha contado que estaba muy enfocada en que funcionara el día a día con sus hijos, trabajar y cuidar. Seguramente en el reality se ha encontrado o reencontrado con otros aspectos de ella, no es sólo la mamá, sino también una mujer y es ahí donde se cuestiona si podría rehacer su vida. Por eso nace esta pregunta», comenta la sicóloga Anne Varas.
Un ejemplo cercano lo encarna María Teresa «Marité» Matus. Se separó de Arturo Vidal y mientras él jugaba en España ella se vino a Chile con sus tres hijos. «Yo también me hacía esa pregunta y tenía ese prejuicio: me gustaría tener a alguien, pero quién me va a aguantar con tres niños. Pero ese era un prejuicio mío».
Hace cuatro años la historia dio un giro inesperado y Marité conoció a Camilo Huerta, con quien se casó este año. «Claro, conocí al Camilo, él no tiene hijos. Para él nunca fue problema, porque además mis hijos tienen un papá presente, entonces yo creo que es tema cuando están solas con sus hijos y más encima tienen que trabajar. Hacer que funcione la vida, entonces no hay tiempo para salir y conocer a alguien; mucho más difícil ponerse a pololear».
¿De quién depende que sí funcione al final?
«Pucha, el prejuicio al final siempre parte en uno, de esa voz que se repite: quién te va a querer con tres hijos, pero existen hombres buenos, hombres abiertos a esta posibilidad también. Yo hablo por el mío, porque Camilo es un hombre muy entregado, me acompaña, es comprometido con mis hijos, muy partner. Soy muy afortunada».
No se pierde la esperanza entonces, Marité.
«No se debe perder. La esperanza nunca se pierde. Eso sí, funciona cuando estás sana, ojalá terapeada y estás organizada con los niños. Ojalá te pille esta nueva oportunidad cuando estés empoderada y aprendas a amarte para absorver esa energía rica de enamorarse otra vez».
En pantalla se puede ver que en ese proceso anda Faloon adentro de «¿Ganar o servir?» y así lo reconoce: «Siento que aquí dentro del reality cerré un ciclo y estoy empezando una nueva etapa en mi vida, ya más tranquila, con mi cabeza puesta en otra parte y disfrutando», comenta.
¿Cómo logra sanar dentro de un reality?
«He ido olvidando un poco los momentos que viví recientemente afuera. He mantenido mi cabeza súper ocupada en las cosas que hay que hacer aquí: en la convivencia, en las acciones, las actividades, la asamblea o en las peleas que se han provocado en el encierro. Ha sido una buena terapia estar lejos del lugar en el que me pasó todo, eso me ha servido mucho. Además, hablar del tema con algunos compañeros, también me ayudó mucho. Después de eso como que dije ya basta, ya está».
Se le ha visto más relajada.
«Me encanta estar aquí, fue una muy buena decisión. Desde un principio estaba con ganas de entrar al reality para ir cerrando ciclos, tratar de volver a encontrarme y sanarme. Siento que he vuelto a mí, he logrado sanar y volver a reencontrarme con lo que yo era antes. Y eso se puede ver en pequeños detalles, como tener un poco más de humor, tontear y mostrar ese lado mío».


