El panelista de Picado TV llegó al partido de Uruguay contra Arabia y luego se dedicó a recorrer Miami
Los familiares de mi polola vienen harto a Miami y me dijeron que los precios de los supermercados, por ejemplo, iban a subir justo cuando empezara el Mundial, explicó.
Filippo Borghi (30) anda en Miami junto a su polola Daniela Bonomo (29). La noche del lunes 15 fueron al Hard Rock Stadium para ver el empate 1-1 entre Uruguay y Arabia Saudita. «Estuvo muy bueno el partido. Todo estuvo muy bien organizado y funcionó perfecto. Poca revisión, eso sí. Entramos con un código QR que actúa con una aplicación. Fuimos pasando diversas etapas de manera muy expedita. La cancha 10 de 10», dijo el arquitecto y panelista del programa Picado TV, donde trabaja junto a su papá, Claudio Borghi, Marcelo «Tobi» Vega, Manuel «Cate» Ibarra, entre otros.
El también diseñador industrial no verá más partidos, porque deberá retomar sus funciones laborales y porque además dice que todo está muy caro. «Está carísimo, especialmente las conexiones aéreas, como para haber ido a ver Argentina u otros partidos. El traslado interno tambien está caro. Por ejemplo, los viajes en avión de un estado a otro pueden costar US$1.000. Lo que te sale un viaje desde Chile a Miami era lo que costaba hacer un viaje interno en Estados Unidos, por lo que no valía la pena», explicó.
¿Y la comida?
«También. Igual, Daniela y yo teníamos el viaje un poco planificado y los pasajes los compramos hace tiempo. Los familiares de mi polola vienen harto a Miami y me dijeron que los precios de los supermercados, por ejemplo, iban a subir justo cuando empezara el Mundial, pero al 100%. O sea, si algo antes te salía US$4 ahora te sale US$10. Con decirte que una Cola Cola en el estadio puede costar entre US$6 a US$7 y una cerveza US$15 o US$17».
¿Dónde se alojó?
«En un hotel cerca de la playa. Estamos bien y mi sueño era venir a un Mundial. Antes no había tenido la oportunidad. Al de Qatar no pude ir por otras cosas. Ahora aproveché, vimos pasajes, entradas, que también está carísimas, pero logramos conseguirnos un par de entradas baratas para ver a Uruguay. Vuelvo el 23 de junio a Chile. Vamos a turistear, entremedio. Acá, donde estoy, no hay tanto movimiento de Mundial. Hay un poco en el centro de la ciudad, pero pensé que sería mucho más. Uno piensa que por ser sede del Mundial estaría lleno y la gente vuelta loca con poleras, pero nada».
¿Cuánto le costaron las entradas?
«Valen como entre US$300 o US$400. Al final, entre los dos pagamos US$600. Fueron las entradas más baratas que conseguimos, porque algunas entradas para Argentina contra Argelia costaban US$1.400, en la misma ubicación que pagamos para Uruguay».
¿Entonces fue a ver Uruguay porque salía un poquito más barato?
«Fui a ver Uruguay porque jugó en Miami. Mi polola por pega viene harto a Miami, conoce y tiene buenos datos. Y como teníamos días de vacaciones aprovechamos de venir. Calzó todo».
Hace unos meses, en la dinámica de Picado TV, Claudio Borghi planteó un desafío a su hijo. Si lograba que lo llamaran cuatro campeones del mundo lo invitaría al Mundial, pero al final no logró el objetivo. «Llegué a tres. Me llamaron Batista, Enrique y Oscar Garré. Y al final mi papá se tuvo que quedar porque tenía que transmitir unos partidos para TNT Sports».
Eso provocó que en redes sociales lo acusaran de buscar financiamiento en su papá para cubrir el viaje.
«Sí, algunos dijeron que mi papá me iba a pagar todo y que empezara a trabajar, pero al final ni un café me invitó mi viejo. Al final, vine por la mía, porque era mi sueño».
¿Y por qué su polola viaja tanto a Miami?
«Ella es ingeniera comercial y trabaja en un banco de acá en Miami. Lo único malo es que es chuncha y yo soy enfermo de colocolino. Por eso no miramos juntos los partidos de los clásicos. Igual ya llevamos tres años y medio».


