Tras separarse de Rafael Cavada ha recibido apoyo hasta de los apoderados del colegio de sus niños
Lanzó un empredimiento vinculado a su carrera como nutricionista. Tuve un periodo en que desconfié mucho de las personas y poder volver a confiar es lindo, dice.
En los momentos más complejos, tras separarse en enero de 2024 de Rafael Cavada, padre de sus tres hijos; Celeste (7) Filippo (5) y Silvestre (2), Fiorella Choca sintió que nunca iba a salir adelante. Gracias al apoyo de sus amistades y sicoterapia, hoy dice estar en un mejor lugar y «con mucha organización» logró retomar su profesión como nutricionista.
«En el primer momento creo que fue muy difícil, muy tormentoso realmente. Mi idea de una separación con hijos era otra cosa, nunca me imaginé que iba a ser de esa forma», establece la uruguaya, que estuvo 10 años con el conductor. De hecho, este fin de semana vivió un episodio complejo en este quiebre familiar. Luego de que Cavada contara en su cuenta de Instagram que fue sobreseído por la denuncia que Fiorella Choca interpuso contra él por violencia intrafamiliar, ella le respondió.
«Decidí no continuar (con la denuncia) porque, como mujer migrante, madre de tres niños y con una red de apoyo limitada en Chile, tengo que elegir mis batallas. Y elegí concentrar mis fuerzas en lo que más importa: el bienestar de mis hijos», señaló a través de la misma red social.
}En este proceso, detalla que existió un momento donde recuperó fuerzas para seguir adelante. A finales del año pasado, su hijo menor, Silvestre, estuvo internado. Mientras esperaba que sus hermanas de Uruguay llegaran a Chile para ayudarla, las amistades que encontró en el colegio de sus retoños y en su práctica de yoga y meditación la apoyaron.
»
Cuando me separé, apareció mucha gente que me cuidaba, que estaba muy pendiente de nosotros, de los niños, de mí, de si necesitábamos algo. Obvio que no es lo mismo que tener familia, pero realmente me sentí muy cuidada y contenida», rememora. «Las mamás y papás de los compañeros de Silvestre y Filippo estuvieron muy presentes, muy pendientes, hicieron turnos (para ayudarla con los niños) hasta que llegaron mis hermanas. Ahí comencé a darme cuenta de que tampoco estaba tan sola en Chile. Creo que gran parte de esas personas son las que hoy me motivan a estar en Chile y no irme a Uruguay», agrega.
La necesidad económica para mantener el bienestar de sus hijos y el apoyo de sus cercanos también fue clave para lanzarse con su emprendimiento Aruna, donde cocina snacks saludables. Los reparte acompañada por sus niños y «para ellos eso es un plan, les re gusta». Su planificación diaria es «atender consultas como nutricionista en el horario que los niños están en el colegio» y, ya sea por la mañana o la noche, cocina los snacks. En las tardes ayuda a los menores a hacer las tareas y dos de ellos también asisten a terapia. Además, Fiorella se involucró en la banda musical de padres del colegio porque su primogénita se lo pidió.
Después de todo lo que ha pasado, ¿se visualiza tranquila?
«Sí, ese es mi fin, poder estar tranquila con mis hijos, no me interesa nada más. Tengo muchas mujeres apoyándome. Mis amigas me han ayudado a empoderarme porque realmente estaba con la autoestima muy baja, con muy poca confianza en mí misma. Ellas me decían dale, vos podés, sos reinteligente, te va a salir bien, te ayudamos. Tengo amigas que me han hecho las fotos de los catálogos, me han impulsado. El trabajo que han hecho ellas conmigo ha sido invaluable».
¿Aprendió a pedir ayuda?
«Uf, sí. Hay que pedir ayuda. Ha sido muy lindo verme vulnerable y que eso no sea algo negativo, sino que somos personas y necesitamos ayuda. También ha sido un aprendizaje muy lindo porque fueron muchos años de tropezar con la misma piedra una y otra vez para poder entender cuál era el camino. Tuve un periodo en que desconfié mucho de las personas y poder volver a confiar es lindo. Y con mi posteo reciente de Instagram (donde se refirió a la denuncia contra su ex), muchas mujeres e inclusive hombres me apoyaron; eso lo agradezco mucho. Todos los días pienso que lo mejor está por venir y ese es un mensaje para mis hijos. Me encanta tener 40 y estar así de lúcida y empoderada».


