Cinco personas fueron formalizadas por este caso
El principal imputado es un ex empleado del banco que creó un software, el mismo que utilizó para cometer el delito.
Los robos más grandes suelen ir acompañados de mucha cinematografía: decenas de asaltantes vestidos de overol y armados hasta los dientes, autos incendiados, miguelitos esparcidos por todos lados, persecuciones policiales y balaceras. Pero hay otros robos tanto o más cuantiosos que son de una discreción delicada, como lo es encender un computador, meterse a una página web y digitar una clave.
Esta es la historia de un experto informático del BancoEstado que ideó un sistema para sustraer grandes sumas de dinero del banco con solo apretar un par de teclas. Su historia la contó la tarde de este lunes el fiscal Marcelo Cabrera en el 7º Juzgado de Garantía de Santiago, donde lo formalizó por el delito de fraude informático. El monto total defraudado asciende a los $6.170 millones.
El Sistema Inyector
Este imputado, que de ahora en adelante será llamado el ideólogo (el tribunal prohibió la divulgación de su nombre y rostro, así como el de sus cómplices), era jefe de proyectos en la Gerencia División de Operaciones y Sistemas de BancoEstado cuando ayudó a crear un software de operaciones automáticas llamado Sistema Inyector.
Este Sistema Inyector, explicó el fiscal, permitía realizar el cierre contable del día ordenando, al final de cada jornada, las operaciones financieras en las cuentas contables correspondientes. Resulta que el ideólogo encontró una manera de girar un monto de dinero a una cuenta corriente cualquiera, haciéndola pasar como un pago automatizado. Para eso le bastaba con meterse a una página contable del banco, ingresar con una clave a la que tenía acceso e «inyectar» dineros a diestra y siniestra.
Pero para que la trampa resultara, necesitaba algunos secuaces. Uno de ellos era otro funcionario del banco, de ahora en adelante, el socio, quien trabajaba en el Departamento de Procesos y Sistemas. El papel del socio era blanquear los giros millonarios del ideólogo, para que no se notaran en los balances que habitualmente hacía el banco.
También necesitaba testaferros de confianza a quienes depositarles el dinero, para luego proceder a la «repartición de utilidades». Son los receptores del fraude. Uno de ellos es un amigo de infancia (desde ahora en adelante, el amigo), quien había creado una serie de empresas con cuenta corriente, que es donde el ideólogo le depositaba el dinero. Un segundo testaferro es una mujer colombiana, muy amiga de la mamá del ideólogo, y quien también tenía una empresa a su nombre. Ella será la amiga.
Comienza el fraude
La primera transacción fraudulenta de la que la fiscalía tiene registro fue en octubre de 2021. En el primer año, hasta octubre de 2022, el ideólogo fue tanteando el terreno con cierta timidez, aunque no tanta tampoco. Según relató el fiscal Cabrera, sustrajo y repartió casi $600 millones.
«Como vio que el banco no había detectado el fraude, se envalentonó y después se tiró con todo», cuenta el fiscal.
Así, en el segundo año, desde octubre de 2022 hasta fines de 2023, el ideólogo le sacó al banco un total de $5.500 millones. Era imposible que una cifra así de alta pasara inadvertida. Aún así, al banco no le fue nada fácil detectarlo.
Ya sabemos que el ideólogo contaba con la ayuda del socio, que blanqueaba las sustracciones. Pero tras el primer año, el socio decidió retirarse del negocio fraudulento. El ideólogo necesitaba otro mecanismo para sacar dinero sin que nadie se diera cuenta. Lo encontró utilizando una debilidad informática del banco: el Canal 70.
El Canal 70
El BancoEstado trabaja con distintos canales de transacciones, que corresponden a diferentes actividades. Por ejemplo, en el primer año del fraude el ideólogo inyectaba montos usando el Canal 7, que correspondía a las Mini Pymes (hay otros canales que corresponden a Transbank, a grandes empresas, al departamento de créditos, etc.). Pero ahora que el socio se había retirado, corría el riesgo de que, en la auditoría del Canal 7 de las Mini Pymes, detectaran sus giros. Así dio con el Canal 70, un canal en desuso. Es decir, nadie lo usaba (ni lo auditaba), pero estaba operativo.
La delación
Curiosamente, cuando el banco, a mediados de este año, comenzó a investigar el fraude, seleccionó al socio como parte del equipo investigativo. En medio de esta tarea, él no aguantó más y confesó.
El fiscal Cabrera explicó en el tribunal que el ideólogo se habría embolsado un total de $2.000 millones; el amigo, $3.500 millones; la amiga, unos $300 millones, y entre el socio y un quinto imputado de menor cuantía, el resto.
Como el socio contó toda la trama y devolvió algo más de $100 millones, el tribunal resolvió dejarlo con arresto domiciliario. El ideólogo, el amigo y la amiga, quedaron en prisión preventiva.
De los $6.170 millones sustraídos, dice el fiscal, se han recuperado unos $1.400 millones, que los imputados gastaron en fondos mutuos, vehículos y propiedades. Los $4.700 millones restantes siguen en tierra de nadie.
$4.600 MILLONES Es el dinero sustraído que aún no se sabe dónde fue a parar.


