La mujer de 24 años es la detenida número 18 del asalto a la sucursal de Rancagua
El fiscal reveló que la funcionaria salió a fumar junto a tres compañeras minutos antes, en una aparente maniobra distractiva.
Horas más tarde, cuando él fue detenido en su domicilio, la policía descubrió que tenía un segundo celular. Lo mismo ocurrió durante el allanamiento a la casa de la tesorera, la madrugada de este domingo en Rancagua.
En el celular de la mujer de 24 años había una imagen que terminó por confirmar su relación con el millonario robo a Brinks, perpetrado al mediodía del viernes. «Apareció una foto donde está reunida con algunos de los imputados en los días previos al delito», contó Carlos Fuentes, fiscal jefe de la Unidad de Análisis Criminal y Focos Investigativos y del equipo ECOH.
La fotografía, agregó el persecutor, fue tomada con el teléfono de uno de los 17 detenidos y, posteriormente, compartida al celular de la tesorera. Su trabajo en la empresa, dijo, era administrar y contar los billetes que salían desde la bóveda a los carros de transporte.
El cigarro engañoso
Pocos minutos antes del asalto, la mujer -que quedó en prisión preventiva a la espera de ser formalizada junto a otras 17 personas- salió a la calle a fumar un cigarrillo junto a tres compañeras. Carabineros sospechó de ella apenas revisó las cámaras de seguridad ubicadas en el exterior de la empresa de valores.
«Según informó OS9, ella tuvo una conducta distinta a las otras tres mujeres, de estar mirando constantemente la calle a ver quién venía. Además, fue la única a la que no redujeron de manera violenta. Incluso en un momento la sentaron a la orilla del furgón (donde llegaron a cometer el asalto)», señaló el persecutor.
A estas sospechas se sumó el relato de un testigo protegido del caso. «Mencionó que una cajera de la misma empresa estaría involucrada. Nuestra línea investigativa va por el lado de qué información importante entregó ella», añadió el fiscal.
Las pericias
Carlos Fuentes y su equipo investigativo trabajan a máxima velocidad, analizando cada una de las evidencias que los llevaría a probar la culpabilidad de los 18 detenidos. «Tenemos casi 26 diligencias pendientes. La mayoría de ellas no las puedo informar para, precisamente, tener éxito», indicó.
De las diligencias que sí pudo contar, destacan doce. De partida, la investigación de los 20 vehículos relacionados con el atraco. Siete de ellos fueron quemados para obstaculizar la persecución policial y hay que determinar cuándo y dónde fueron robados.
En segundo lugar, se investigan las imágenes de las cámaras públicas y privadas levantadas en el lugar, incluidas las que aparecieron en las redes sociales. Tercero, un análisis comparativo entre las vestimentas que usaban los imputados y las que se ven en los videos.
Cuarto: «Periciar dos fusiles, siete pistolas, una bomba lacrimógena y la procedencia de los chalecos antibalas», detalló Fuentes.
Quinto, periciar las muestras de nitrato para precisar quiénes dispararon contra Carabineros. Sexto, analizar los acelerantes encontrados en los bidones de los acusados y en dos vehículos que no se alcanzaron a incendiar.
Séptimo: análisis forense a todos los celulares incautados; octavo, investigar las llamadas distractoras realizadas mientras se realizaba el robo. «Hay un número que se repite, por lo que probablemente sea de uno de los imputados».
Noveno: pericias de huellas dactilares obtenidas en el lugar del robo y en algunos vehículos utilizados por la banda. Décimo, análisis de los pórticos para determinar el tráfico de los delincuentes, incluso en los días anteriores.
Undécimo, investigar las muestras genéticas halladas en el sitio del suceso. Y duodécimo, los residuos de nitrato en la ropa de los imputados.
Mientras Brinks aún no entrega el monto del dinero sustraído, el fiscal no descartó la posibilidad que esté escondido en un sector rural de la Región de O'Higgins. «Esa es la hipótesis policial. Hasta ahora ninguno de los imputados ha confesado el hecho, salvo el guardia que sí reconoció su participación a medias», precisó.


