Mario Valdovinos publica No leí el libro, pero vi la película
El autor analiza la histórica relación entre cine y literatura, y da a conocer algunos de sus filmes preferidos, la mayoría adaptaciones de obras literarias.
«¡Cómo va a saber uno eso!», exclama Mario Valdovinos ante la pregunta de por qué escribióNo leí el libro, pero vi la película , volumen recién publicado por Uqbar Editores. «Es como preguntar por qué uno tiene un hijo o por qué se enamora de alguien», insiste el autor.
Lo curioso es que el académico, dramaturgo, narrador y crítico literario sí sabe la respuesta.
«Porque soy cinéfilo desde siempre, desde la etapa del colegio. Pertenezco al Chile republicano, laico y fiscal, y en esos años, los cines abrían a las 10 de la mañana. Los estudiantes hacíamos la cimarra y partíamos al cine. Fui un cimarrero vocacional y cinéfilo apasionado. Volvía a la casa muy campante. Mi mamá me preguntaba cómo te fue en el colegio y me daba un horror decirle que no había ido en semanas. Con los años se enteró y al final me perdonó. Lo que no me perdonó fue que le mintiera. No logro entender por qué, ya que la literatura y el cine son acumulaciones de mentiras», cuenta el escritor.
No leí el libro, pero vi la película da a conocer una veintena de filmes que se encuentran entre los favoritos de Valdovinos y que han sido, la mayoría, adaptaciones de obras literarias. El autor habla, a través de 132 páginas, de títulos como Muerte en Venecia , El proceso , Gritos y susurros , Blow-up , Bird , La muerte y la doncella , La luna en el espejo , El cartero de Neruda y Che .
«El título de la publicación tiene que ver con lo que pasaba y sigue pasando: la gente prefiere las imágenes. Esa era la expresión cuando yo estudiaba. Nos tocaba El lazarillo de Tormes , había una película; nos tocaba el Quijote y había una película. Era usual escuchar sabís que no leí el libro, pero vi la película . El cine, como es el arte del movimiento, e incluye literatura y música, establece más links que un libro, que es más frío, más rígido. El lector apasionado, como yo, también hace un trabajo de intertextualidad entre ambos.
-¿Nunca ha dicho «no leí el libro, pero vi la película»?
-Claro que sí, en muchas oportunidades, como cuando hay películas basadas en best-sellers. Te doy un ejemplo: El padrino . Nunca leí el libro, pero vi las tres películas que hizo Coppola. Le tuve miedo, porque era un best-seller y le tengo recelo al best-seller. He leído algunos y me parecen horrorosos.
-No todas las películas que incluye provienen de la literatura.
-Algunas no están basadas estrictamente en un libro, pero tienen un guión literario, como Luces de la ciudad y las películas de los Lumiere. El libro tiene una perspectiva cronológica donde se examina la historia de la relación entre cine y literatura. Y deja claro el hecho de que las películas que te gustan son obras que ves muchas veces y de las que haces lecturas que van cambiando.
Exceso de lágrimas
«Una película que en un momento te parece clásica, luego te puede fastidiar», dice Mario Valdovinos. Comenta que, ahora, le cuesta ver «Ladrón de bicicletas» (de Vittorio de Sica), «porque tiene una sensibilidad un poco trillada, muy lacrimógena. La vi de niño y me impactó hasta las lágrimas. Ahora no me pasa tanto». Entre las que «no envejecen», menciona «Blow-up» (de Antonioni) y «Gritos y susurros» (de Bergman).


