El comediante Dave Ismay cuenta desde Inglaterra cómo por nada cumplió sus últimos deseos
Viviré lo que me queda como un bonus track, dice tras haber gozado de sus ahorros hasta en Mercedes Benz.
Si te dicen que te vas a morir en un par de semanas, no tienes muchas opciones. O mandas todo al diablo o te dedicas a vivir lo que te queda tratando de ser feliz. Esta última alternativa fue la que eligió el comediante británico Dave Ismay. El hombre de 64 años fue al doctor por un malestar generalizado. Con los exámenes de rigor, el diagnóstico fue lapidario: a pesar de no ser un bebedor de los duros, sufría de cirrosis hepática irreversible, con no más de tres meses de sobrevida, le dijeron.
Sin cuestionar el fatal pronóstico, Dave llegó a su casa, tomó plumón y cartón, e hizo una lista con sus últimos deseos. Siete en total, entre ellos, llevar a su nieta de tres años al estadio del Aston Villa, escribir un libro con su experiencia en el mundo del entretenimiento, incluido un paso por Las Vegas, y el más costoso de todos, comprarse un Mercedes Benz de 30 mil euros (casi 20 millones de pesos). También visitar una granja en Australia, participar en una obra de teatro disfrazado de mamá gansa en Leicestershire, su localidad, en el centro de Inglaterra, jugar golf en el exclusivo K Club de Irlanda y ser inmortal. Este último, impracticable, pero puesto por si acaso y a la larga el más verdadero de todos.
Diez semanas después de realizada dicha lista, con sus deseos cumplidos y los ahorros para el futuro gastados, porque no habría futuro, vino un segundo shock. El resultado de una nueva biopsia determinó que Ismay no estaba a punto de morir, sino que padecía hemocromatosis, una enfermedad hereditaria que provoca una excesiva acumulación de hierro en el organismo, pero que es perfectamente tratable.
Ahora, con un tiempo de vida indeterminado por delante, pero sin dinero, ya que se gastó en total 40 mil libras (poco más de 30 millones de pesos), Dave cuenta a LUN desde Leicestershire qué diantres hará de aquí en adelante.
-Siendo usted un comediante, ¿interpreta su drama como una broma macabra del destino?
-Mmm, mira, creo que tener sentido del humor me ayudó a enfrentar la situación desde el punto de vista sicológico. Yo pienso «lo que será, será, nunca pretendas retroceder el tiempo, debes aceptar tu destino».
-¿Cómo se siente con esta nueva oportunidad que le da la vida? Lástima que sin dinero.
-Mientras gasté mucho dinero, no le di valor a aquello. Ahora creo que la vida no es un ensayo. No se deberían usar situaciones dramáticas de la vida para satisfacer ambiciones personales.
-No a todo el mundo le dicen que morirá en tal fecha y eso no ocurre.
-En lo personal, viviré lo que me queda como un bonus track. Quizás más consciente de mi propia condición de ser mortal.
«Sé que es mucho dinero, pero quería irme bien»
Ismay al diario inglés «Daily Mail»


