Presentan 1.500 licencias médicas al día
Entre el 2009 y 2010, ya suman 24 intentos y cuatro funcionarios fallecidos por atentar contra su vida.
Jacinto Manríquez no es ni sicólogo ni siquiatra, ni mucho menos asistente social. Es presidente provincial de la Asociación de Funcionarios de Unidades Penitenciarias (Anfup) Río Maipo y un gendarme más de los que trabajan en el CIP CRC, de San Bernardo, penal de régimen cerrado para menores. Pero allí ha tenido que hacerlas todas. Incluso, tratar con colegas al borde del suicidio.
«En enero del año pasado me llamó un compañero y partí a su casa porque estaba de día libre. Estuvimos tres horas conversando y no hubo caso, se disparó igual. Un mes después, estando en la unidad, otro compañero se pegó un balazo en la sien izquierda. Se encerró en su pieza con su arma de servicio y nosotros desde afuera le decíamos que no lo hiciera. Tampoco lo convencimos», recuerda.
Por fortuna, ni uno de los dos murió, uno quedó ciego y el otro con varios problemas. Pero el asunto es preocupante si se considera que, entre el 2009 y lo que va de 2010, y solo en su lugar de trabajo, ya hubo cuatro intentos de suicidio.
En el mismo periodo y contando todo el país, hay cuatro gendarmes que han fallecido en actos suicidas y 24 que lo han intentado infructuosamente.
«A nivel nacional, Gendarmería cuenta con apenas 2 sicólogos. Pero para el estrés que tenemos por falta de personal, exceso de trabajo y de población penal, necesitamos atención todos los días porque se acumulan los problemas y cuando los empleados no dan más, se encierran con su arma de servicio. El riesgo es ese, que trabajamos con armas», explica.
En la Anfup dicen que urge un hospital exclusivo para Gendarmería y con fuerte tendencia al cuidado de la salud mental de los funcionarios.
«Acá arriesgamos la vida todos los días y eso influye en la siquis. Cada día se presentan 1.500 licencias médicas y hay 13 mil gendarmes en servicio en todo Chile», explica Óscar Benavides, vicepresidente nacional de la asociación.
Gendarmería ya trabaja en un plan de salud mental que busque disminuir los riesgos que atentan contra la calidad de vida de los funcionarios en las regiones con mayor población penal. Pero en la Anfup dicen que no es suficiente. «Solo donde yo trabajo, serán unos dos o tres colegas que ya están al tope, a punto de reventar», advierte Jacinto Manríquez.


