Cristian Farías explica la barrera telúrica que existe al norte de La Serena
En los últimos dos días del año se registraron 29 sismo en la Región de Coquimbo, el mayor de magnitud 5,7.
En los últimos dos días del año se registraron 29 sismo en la Región de Coquimbo, el mayor de magnitud 5,7.
Este lunes se registró un temblor de magnitud 5,7 con epicentro 57 kilómetros al noroeste de Tongoy. Al movimiento lo siguieron -hasta la tarde del martes- 29 sismos en la misma área, incluyendo uno que alcanzó magnitud 5,0.
El movido cambio de año en la Región de Coquimbo se produce en una zona con características particulares, señala Cristian Farías, doctor en Geofísica (65.000 seguidores en su cuenta de X, @cfariasvega).
‘Lo que pasa frente a Tongoy es que está en un límite bien especial de las placas', aclara. ‘Estamos acostumbrados a la imagen de la placa de Nazca metiéndose por debajo de la placa de Sudamérica y eso genera los grandes terremotos, que se dan cuando hay enormes porciones de contacto de las placas donde no se mueven y se acumula energía', explica.
Sin embargo, al norte de La Serena existe un área donde las placas se deslizan sin tener mucha tensión y no alcanzan a acumular tanta energía. Ahí se forma una barrera natural, como la llama el experto, que frena el punto de rompimiento de las placas.
‘Los terremotos grandes en la zona centro norte de Chile aparecen desde Coquimbo al sur, y los terremotos grandes de Atacama terminan más o menos a la altura de La Serena', destaca. ‘Toda esa latitud termina siendo una zona sísmica bien particular, justo ahí las placas se comportan de manera un poco distinta, porque los grandes terremotos no terminan pasando al norte ni al sur de ese punto'.
Ese fenómeno ha impedido hasta ahora la ocurrencia de un gran sismo que abarque, por ejemplo, entre Copiapó y Valparaíso. Un ejemplo es el terremoto de Illapel de 2015, que se extendió entre Los Vilos y Coquimbo, una franja de alrededor de 200 kilómetros que se detuvo justo en el punto de barrera natural.
‘Los grandes terremotos necesitan una buena extensión para poder desarrollarse. El terremoto del Maule, del 2010, que rompió el contacto entre las placas desde Pichilemu hasta más al sur de Lebu, es una zona bien grande, son más de 550 kilómetros', sostiene el investigador.
‘No es que los recientes sismos te dejen en claro que va a haber un siguiente gran terremoto mañana ni mucho menos, pero como son los límites que se van moviendo, te recuerda de que hay una barrera que, de alguna forma, separa los grandes terremotos del norte y del sur. Como esperamos un terremoto grande en Atacama hace rato, cualquier cosa que pase ahí uno le pone un poco más de atención', plantea el geofísico.
¿Hay alguna explicación de cómo se forma la barrera?
‘Hasta ahora los datos y los terremotos históricos nos indican que pasa eso y existen distintas ideas que especulan por qué razón justo ahí, pero no hay demasiada claridad todavía. Aún queda investigación por hacer'.
¿Hay que preocuparse con la seguidilla de sismos en Tongoy?
‘No es que no haya que tener ninguna preocupación, es tener toda la preocupación de vivir en Chile, básicamente. Es bueno que esto nos recuerde que se pueden desencadenar grandes terremotos en la zona de Atacama y es la oportunidad para conversar acerca de cómo podría ser ese terremoto y el tsunami que podría provocar, y ver si como sociedad estamos bien preparados. Es una oportunidad para ser más proactivos'.


