El ex portero de 63 años sufrió un infarto en la despedida de Mirosevic, Álvarez y Fuenzalida
Afortunadamente, don Patricio tuvo mucha suerte con la reanimación a tiempo, detalló el doctor Dante Lindefjeld, cardiólogo de la Clínica Universidad de los Andes que estuvo en pabellón a cargo del procedimiento.
Patricio Toledo (63) sufrió un infarto agudo al miocardio que estuvo cerca de costarle la vida en pleno partido homenaje a los otrora capitanes cruzados José Pedro Fuenzalida, Milovan Mirosevic y Cristián Álvarez en el estadio Claro Arena.
Corría el minuto 10 del encuentro amistoso que disputaban viejas glorias de la UC cuando el ex golero, elegido el mejor de América en 1991, se tiró de rodillas al pasto y luego quedó recostado de abdomen. Tras eso, se fue al césped.
Ahí, el primero que llegó a socorrerlo fue Gerardo Reinoso, con quien fueron compañeros durante la primera parte de los noventa, y actualmente comparten como encargados de la Academia UC Independencia.
«La pasamos mal. Sufrimos mucho. Tuvimos mucho miedo y afortunadamente todo terminó bien», parte contando el argentino, ya más tranquilo con el correr de las horas.
Según declararon los especialistas de la Clínica Universidad de los Andes, donde fue derivado y estabilizado Toledo horas más tarde, esas maniobras de reanimación que aplicaron Reinoso, Cristián Álvarez y Rodrigo Valenzuela fueron claves para evitar otro desenlace.
«Afortunadamente don Patricio tuvo mucha suerte con la reanimación a tiempo. La atención oportuna también en el servicio de urgencia. Y bueno, luego nosotros, en el equipo de hemodinamia, desobstruyendo la arteria que estaba generando el problema. El buen pronóstico se da por la precocidad de reanimarlo en cancha y en traerlo a urgencia y hacerle el traslado. Cada minuto que nosotros ganamos, significa mayor corazón que puede recuperar», detalló el doctor Dante Lindefjeld, el cardiólogo que estuvo en pabellón a cargo del procedimiento al exarquero.
Reinoso confirma que desde el equipo médico de la entidad les enviaron un mensaje reconociendo su labor. «Sí, nos mandaron un mensaje los doctores», dice, y relata esos momentos de máxima tensión: «Cuando llegué no respiraba, nada. Lo primero que hice fue hacerle respiración boca a boca, darle aire y ahí justo llegó Cristián Álvarez, que le hacía la activación en el corazón».
«Fueron minutos eternos. Por ahí fueron segundos, pero así lo estábamos viviendo. Hasta que pudimos lograr que él vuelva a respirar, porque tuvo unas convulsiones como cuando uno se ahoga y saca eso de adentro. Ahí volvió a respirar. Fue duro, fue feo. El grito de Cristián que también estaba shockeado. Volvé, Pato, volvé le gritábamos. Todos lo tratábamos de animar. Nunca dejé de hacerle respiración boca a boca. Le daba aire, aire y aire. Después de un rato, cuando ya se fue con la ambulancia, el doctor nos hace saber que, como el trabajo de todos, eso fue importante para mantenerlo con vida. El doctor nos dijo eso. Fue terrible, pero tuvo un final feliz», cuenta Reinoso.
¿Usted hizo el curso de reanimación?
«Sí, yo lo hice hace tiempo en La Rioja, mi provincia. Es muy bueno saber cómo actuar en estos momentos. Hoy pasó acá, pero de repente si no estaban las condiciones, o no había una ambulancia o alguien que lo haya socorrido, la historia quizás hubiese sido otra. Esos segundos son eternos e importantísimos. Hoy damos gracias a Dios que tenemos al Pato Toledo con vida. Tenemos un hermano con vida por todo esto. Por saber qué hacer en los momentos críticos que pueden suceder en el fútbol o en todo ámbito».
El argentino mantiene una estrecha amistad con Toledo. Trabajan juntos en una academia cruzada y, según cuenta, comentaron mucho en la previa de este encuentro. «Él estaba viviendo esto de una forma impresionante. Parecía un niño, de verdad. Yo lo veo a él a diario y me contaba cómo se estaba preparando para este partido. Incluso jugó con su camiseta antigua, con la que le gusta jugar a él», cierra.
Al cierre de esta edición, Toledo se encontraba «despierto, consciente y estable. Aún así, su condición clínica es de gravedad. Está en la Unidad de Cuidados Intensivos. Su diagnóstico de ingreso fue el de una muerte súbita recuperada. Esto es, un paro cardiorrespiratorio que se logra reanimar», dijo Francisco Espinoza, director de la Clínica Universidad de los Andes.


