Fernando Zampedri marcó tres veces en accidentado triunfo de la UC que terminó con invasión de hinchas
Fue un gran mérito del equipo, tuvimos muchos puntos altos, dijo el Toro, que suma 14 tantos en el campeonato.
La tarde en Sausalito parecía escrita para Fernando Zampedri: goles, aplausos y la pelota del partido asegurada. Pero terminó entre sirenas, carabineros y un hematoma en la frente. En el estadio de Viña del Mar, Universidad Católica goleó 3-0 a Everton por la fecha 24 del torneo, con los tres tantos del delantero argentino, que pasó de héroe a ser el protagonista de una caótica escena.
El clima ya venía tenso. Everton arrastraba una mala campaña y se acercaba peligrosamente a la zona de descenso, con apenas 22 puntos que pesaban más que cualquier estadística. A eso se sumó la molestia de los hinchas por los $15 mil pesos que costaba la galería, el precio más alto de la fecha y equivalente a una entrada de las Eliminatorias.
En la cancha, Zampedri hizo lo que mejor sabe hacer y abrió el marcador con un cabezazo preciso. Poco después, una falta en el área terminó en penal, expulsión del evertoniano Ramiro González y otro gol del Toro, ahora desde los doce pasos.
En el segundo tiempo, la historia siguió igual: Católica dominando, Everton resistiendo como podía. A los 54 minutos, Zampedri volvió a quedar frente al arco y selló el 3-0 con la naturalidad de quien parece tener una cita fija con el gol. Tres goles, una Católica cómoda y un delantero en modo infalible, otra vez.
«Fue un gran mérito del equipo, tuvimos muchos puntos altos. Estamos muy bien, necesitábamos este triunfo, así que estoy muy contento», dijo después, con la serenidad de quien sabe que los resultados le están dando la razón.
El partido parecía cerrado. Hasta que a un minuto de los seis de alargue que había dado el árbitro Manuel Vergara, todo se desordenó. Zampedri chocó con el arquero Ignacio González y recibió un golpe en la frente que mandó a ambos al suelo, mientras los médicos pedían el ingreso de la ambulancia. Pero el vehículo no logró avanzar, porque una avalancha de aproximadamente 60 hinchas de Everton saltó las rejas, se peleó con los guardias y logró tomarse la cancha.
Hubo empujones, gritos, carreras, persecuciones y guardias desbordados. La ambulancia retrocedió, los jugadores de la UC reclamaban penal y el juez quedó atrapado en la confusión. Ambos cuerpos técnicos ejercían presión, algunos jugadores querían retomar y otros ya se estaban marchando entre risas o confusiones. Entonces se escuchó al árbitro: «No penal, no se reanudará el juego. Nos vamos a camarines».
El ingreso de los carabineros motivó la fuga de los hinchas que estaban en el campo de juego y los jugadores de la UC pudieron despedirse alegremente de su barra.
Zampedri, el más aplaudido, salió con un hematoma visible en la frente y bastante mareado de la cancha. González, el portero ruletero, también. A pesar de que estaba groggy, el Toro aprovechó los micrófonos de TNT Sports. «Quiero saludar a todas las mamás argentinas, en especial a la mía y a mi señora, que están celebrando el Día de las Madres allá. Les mando un beso grande», dijo.


