En su top five está 1984 de George Orwell y Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoyevski
Con lo que estoy leyendo, casi un libro a la semana, me está saliendo entre 20.000 y 25.000. El otro día fui y de una pasada me eché 80.000, cuenta.
El 25 de diciembre de 2024, mientras muchos aún seguían en modo celebración, Gonzalo Egas tomó una decisión silenciosa que terminaría marcando todo su nuevo año. A partir de ese día, se propuso leer todos los días, sin excepción. «Siempre leo, pero nunca había leído tanto. Siempre eran unos 4 ó 5 libros al año», admite hoy tras cerrar el 2025 con 55 títulos leídos y uno más en curso: «Los adversarios» (John Grisham).
El punto de partida fue un regalo de Navidad. Su hermano, que desde hace años le obsequia libros en esa fecha, volvió a hacerlo. Egas decidió que no sería un objeto más en la repisa. Al día siguiente comenzó a leer y se impuso una disciplina diaria, incluso obligándose en algunos momentos, con la convicción de que el hábito solo se construye desde la repetición constante.
«No paré. Todos los días pude hacerme los tiempos. Por lo menos 20 minutos al día», relata.
¿Cómo logró hacerlo un hábito?
«Ordenando mis tiempos y levantándome más temprano de lo habitual. Es decir, si un día me tengo que levantar a las 8, mejor lo hago a las 7. O llegar a la pega más temprano para poder leer. Al principio no le puse horarios, como que lo pateaba y al final llegaba la noche y leía. Pero después empecé a ajustar mis tiempos y a ver los espacios en que me rendía y disfrutaba más leer. Llegué a la conclusión de que en la mañana es donde más lo disfruto: estás más atento, más concentrado y con un café puedes leer harto rato con la cabecita fresca».
El ritmo de lectura que sostuvo durante todo el año también trajo consigo un desafío menos visible, pero inevitable: el económico. Leer de manera constante, a ese nivel de frecuencia, implicó una inversión importante, sobre todo porque Egas optó desde el inicio por comprar en librerías establecidas, privilegiando ediciones originales, actuales y de buena calidad.
«Me pasa lo siguiente: leer es caro. Es súper caro. Con lo que estoy leyendo, casi un libro a la semana, me está saliendo en una librería entre 20.000 y 25.000. El otro día fui y de una pasada me eché 80.000. De hecho, cuando pido a los trabajadores de la librería que me recomienden algún libro y tiene pocas páginas, no lo compro, porque no voy a gastar en un libro que me lo termino en tres días», admite.
Y agrega: «Así que tengo que tratar de prorratear el libro para que me dure al menos 7 días. Es bacán leer, pero me di cuenta de que sí me he gastado mucha plata. Así que busco canje jajajá».
Calculando se ha gastado casi 1.000.000 en el año.
«Hay mucha gente que me ha prestado libros, pero la mayoría me los he comprado y cuando me sale 18.000, me pongo a saltar por lo barato. Hay libros más baratos, pero de ediciones chicas, de bolsillo, la letra es incómoda. Es un hábito caro, no es saludable en lo económico».
¿Qué libros fueron los que más le gustaron este año?
«En el top 5 está El buzón de las impuras (Francisca Solar), que es un libro precioso; Cien años de soledad (Gabriel García Márquez), maravilloso, una obra maestra; 1984 (George Orwell), que además lo leí en el mismo periodo que El manifiesto comunista (Karl Marx y Friedrich Engels) y Archipiélago Gulag (Aleksandr Solzhenitsyn), uno ficción, otro un manifiesto y los relatos de Solzhenitsyn de lo que pasó en la ex Unión Soviética, tienes una trilogía donde entiendes muchas cosas. Me encantaron. Otro es Los hermanos Karamazov (Fiódor Dostoyevski); espectacular, tremendo pedazo de libro».


