El actor mantiene una relación apegada con su familia
La Bodega Deco es el emprendimiento de sus hermanas Luz Francisca, Mariana y el de su prima Fernanda. Siento que él ha descubierto este lado, pero él ya venía con esta parte estética, más artística, comenta la primera.
Hay un lado familiar de Gonzalo Valenzuela (46) que es algo conocido y que incluye a su esposa, Kika Silva, sus hijos, Silvestre, Alí, Anka y sus perros, comandados por una gran danés llamada La Flaca. Pero tiene otra ala que es la de sus hermanas, Mariana (52) y Luz Francisca (47), quienes junto a su prima Fernanda (55) Prado montaron la tienda Bodega Deco para la que el actor aplicó varios oficios de maestro chasquilla.
En uno de los últimos videos que la tienda de decoración -que trae objetos únicos de Bali y la India, además de piezas de diseño de autor- que subió a su Instagram (@labodega.deco), se puede ver cómo Valenzuela, en un rol de sensibilidad decorativa, comienza a cambiar las cosas de lugar para darles un toque: «Nos reíamos de esa faceta de diseñador de Gonzalo, porque nos decía: los colores beige van a un lado, pongan esto otro acá para que se luzca un poco más y quedó espectacular», comenta Luz Francisca.
Según Lufra, como le dicen en la familia, este ojo de Valenzuela: «A mí también me ha impactado, pero esto viene desde hace un rato con su casa de Laguna (Zapallar) que él comenzó a remodelar. Lo voy a decir como la hermana, pero pasó de ser este niño regalón medio inútil, jajajá, a este que agarra las herramientas. No es raro ahora verlo con una sierra, una lija en la mano. Creo que con la Kika le han dado más ganas de remodelar y que la casa sea más hogar».
De todas maneras agrega que Gonzalo ahora a sus 46 está echando mano a esos conocimientos, pues «siento que él ha descubierto este lado, pero él ya venía con esta parte estética, más artística, pero siento que hoy se da cuenta de sus conocimientos y los aplica. Nos aconsejaba: hagan este rincón, usen estos colores. Un seco».
Gonzalo suma que «uno siempre anda buscando la estética por el teatro y en verdad me gusta. En pandemia me dio por hacer muebles, hice unas sillas y me gustó eso de usar herramientas. Ahora con la Kika me entregué, ella es ultra motivada y buena para la decoración».
Su hermana hablaba de la casa de Laguna. ¿Qué hizo ahí?
«Ahí me embalé con el jardín. Lo he hecho casi entero, le dedico tiempo. Empecé a agarrarle el gusto al hogar, antes de soltero era más hippie, pero ahora soy un hombre casado, jajajá».
¿Y en la tienda?
«Mis hermanas están en esta y me motiva ayudarlas. Les dije que estaban muy desordenadas, que había mucha información al entrar, así que fuimos redecorando para que se vea el mismo cariño que le pusieron ellas a la tienda».
Y no sólo da ideas, señala su hermana, porque la casa donde está ubicada la tienda en Alonso de Córdova 4010 tuvieron que rehacerla casi entera. Además de los maestros propiamente tales, Luz Francisca agarró taladro y zapatos de seguridad para ayudar, secundada de Gonzalo: «Él tiene eso que yo también tengo de no tenerle miedo a las herramientas y, como es caballero, me veía arriba de una escala y me decía rubia, bájate de ahí, yo lo hago. Ayer (lunes) mismo estaba atornillando y poniendo y sacando cosas». Y agrega que «ha sido un aporte porque la opinión de él es importante y que tiene esa generosidad de dárnosla y querer participar».
Lo mismo aporta Fernanda, prima del actor y socia de la tienda: «Gonzalo ha sido bien apoyador. Ha sido un hermano y un primo que ha estado en todas con nosotros. Viene mucho para acá y ha sido un 100, cuando se llama siempre está. Sus ideas son buenas y yo lo aplaudo».
La relación
La prima, Fernanda, era más cercana por edad a Fernando, el hermano de Gonzalo y Lufra, que falleció en un accidente. Después de volver a Chile hace unos ochos años se reunió con ellos y Mariana, la hermana mayor del intérprete. Prado comenta que «la relación tanto de ellos como hermanos, como mía de primos ha sido siempre increíble, de reírnos y apoyarnos mucho».
Luz Francisca se regocija de ver que los hijos de sus hermanos son muy aclanados también: «Mi hijo Tomás y Silvestre se llevan por seis meses de diferencia y cuando nos juntamos el panorama es perfecto, lo mismo con los hijos de la Mariana; mueren por estar con los primos. Somos muy familia, pero como que la generación parte con nosotros y eso es muy lindo de ver».
Lufra y el actor de «Como la vida misma» (Mega) eran los menores del clan y ella recuerda que «éramos como los péndex y cuando chicos teníamos que obedecer en todo a la Mariana que era la mayor y era brígida. Gonzalo era bien molestoso e iban los pololos de la Mariana a la casa y Gonzalo podía terminar adentro de un clóset porque era el hermano chico molestoso».
¿Y ahora?
«Somos todos buenos para el leseo. Gonzalo siempre ha sido al que le ocurre la talla. Nos hacemos bullying, pero es muy cariñoso. Es un buen tipo, que se puede equivocar, pero es bueno de verdad. Gonzalo es lo mejor del mundo en realidad».
Gonzalo también arropa recuerdos: «No nos tocó fácil en una época, pero nos teníamos el uno al otro. La Mariana era la más mal genio y era entretenido hacerla enojar. Con la Lufra, como nos llevamos por un año, nos tocó vivir muchas cosas como los carretes. Ella es extremadamente linda y yo tenía muchos amigos que no se sabían ni mi nombre y que andaban detrás de mi hermana».
Eso cuando chicos, porque ya más adultos crearon un momento que los terminó de unir, fue cuando el actor terminó de grabar «Machos» (2003): «Era mi primer sueldo y ellas no conocían Europa, así que las invité a mochilear. Anduvimos por un mes y ese viaje fue mortal porque nos unió como mucho más grandes en lo profundo, en que estábamos unidos y ahí para alentarnos


