El extraño caso del asistente de la PDI Francisco Peredo
Asaltó el lugar donde era guardia de seguridad en sus ratos libres y le dio parte del botín a una paraguaya, con quien tiene una oscura relación.
A Francisco Peredo le costó alzar la voz cuando el juez Daniel Aravena le preguntó cuál es su trabajo. Tras un breve silencio, el joven dijo ser funcionario público, sin mencionar que pertenece a la PDI, donde trabaja como asistente técnico en el aeropuerto de Santiago desde hace dos años.
Peredo no tenía muchas ganas de hablar. El pasado viernes protagonizó una extraña historia, al asaltar la casa de cambios Gamaex, en la comuna de Providencia, donde trabajaba como guardia en sus ratos libres.
Ese día, mientras cumplía con su turno, preguntó en varias ocasiones cómo iba la recaudación y cerca de las 19 horas pidió permiso para ir al baño. Desde ahí salió envalentonado, se sentó en la sala de espera y, cuando estaban cerrando el local, amenazó con un arma a la tesorera y le exigió el dinero.
«Él decía: ¡Esto es mío, esto es mío! , mientras ponía la plata en una bolsa de supermercado», declaró Elsa Galleguillos a la policía, recordando la insólita actitud del hombre que supuestamente debía resguardar el local. Tras reunir 20 millones de pesos, salió corriendo.
Investigando a Peredo, la policía llegó a Evangelina, una paraguaya que primero mantuvo con el acusado una relación de cliente, la que luego se convirtió en sentimental. Ella fue detenida cuando salía del país con seis millones de pesos. La mujer declaró que conoció a Francisco el año 2005 y que él «se entusiasmó».
El día del asalto dijo que se encontró con el hombre en un departamento, donde lo vio «desesperado contando el dinero». Peredo le argumentó que los billetes correspondían a la venta de un auto y prometió reunirse con ella fuera del país.
Ayer, la fiscal Lorena Parra formalizó a Peredo por el delito de robo con intimidación y la defensa del asistente policial no cuestionó su participación, pero solicitó que se decretara el arresto domiciliario y no se le enviara a prisión para evitar «contaminarlo criminológicamente».
El juez Daniel Aravena no se preocupó de la «contaminación» y declaró la prisión preventiva de Peredo por considerarlo un peligro para la sociedad y porque al menos arriesga cinco años de cárcel.
La madre del asistente policial dijo que su hijo «tiene depresión». La PDI instruyó un sumario contra Peredo y confirmó que está con licencia siquiátrica.


