Brutal chascarro en un supermercado de Quillota
«¡Te cargaste, huevón, te vimos que te cargaste!», escuchó Elizardo Tapia detrás suyo, a la vez que sentía un fuerte dolor en el brazo, como si el tipo que le hablaba quisiera arrancárselo de cuajo. Por un momento llegó a pensar que se trataba de un acto de venganza, en algún imputado que lo pasó mal en la cárcel por su culpa.
-¿Qué pasó, qué pasó? -imploró Tapia.
-Te cargaste, te vimos por los monitores -insistió el hombre. Y entonces Tapia entendió de qué se trataba.
Eran 20 para las diez de la noche del martes en el supermercado Unimarc de Quillota, y en ese momento Elizardo Tapia no era el fiscal de La Calera, sino un padre de familia comprándoles cosas a sus hijos. Sin embargo, un guardia no se creyó la imagen y lo confundió con un mechero.
«Yo le dije mira, llama al administrador y a Carabineros, yo soy fiscal . Pero él no. Me dijo que no me creía, que estaba todo grabado, y la gente viéndome cómo me trataban como a un delincuente. Sobre todo mis dos hijos y mi señora, que está embarazada de tres meses. Solo cuando mostré mi credencial de fiscal apareció el administrador. Me llevaron a una oficina y revisaron mis cosas», cuenta.
Minutos antes, agrega el fiscal, había comprado unos juguetes en el local de al lado que venían en unas cajitas que brillaban. Uno de sus hijos no se resistió y trató de abrirlas dentro del supermercado. «Ahí el guardia me dijo que esas cosas que brillaban parecían huevos de Pascua. O sea, todo fue porque pensaron que me había robado huevos de Pascua. Me dijeron disculpe, nos equivocamos , pero igual les pedí que llamaran a Carabineros».
Pero Carabineros no llegaba. Pasó media hora casi y Tapia decidió llamar al fiscal jefe de Quillota. A los pocos minutos llegaron los uniformados.
«Después me enteré de que el supermercado jamás llamó a Carabineros. Cuando llegaron, formulé la denuncia. Por instrucción del fiscal detuvieron a los guardias, porque una detención irregular es un delito. Al día siguiente los fui a ver. Me dio pena verlos encerrados. Yo no quería perjudicarlos en extremo, pero no podía no hacer la denuncia. Lo que más me afectó fue que me vieran mis hijos en una situación así, y la gente que ahí estaba».
El miércoles se realizó el control de detención de los guardias que participaron en el entuerto, los que fueron formalizados por detención ilegal y lesiones graves.
18.431 pesos que corresponden a media UTM es el límite para un mechero. Sobre esa cantidad ya es delito.
Al día siguiente los fui a ver (a los guardias). Me dio pena verlos encerrados. Elizardo Tapia, fiscal de La Calera


