Mario Galindo, histórico lateral del fútbol chileno, alista su ánimo para el Centenario de Colo Colo
El bus-museo de los albos llegó este fin de semana al extremo sur para iniciar su recorrido por Chile, encabezado por la figura emblemática de Carlos Caszely.
A los 73 años, Mario Enrique Galindo no tiene grandes motivos para viajar a Santiago. «Me gusta vivir en Punta Arenas, una vida lo más tranquila posible mientras la salud acompañe», reconoce desde la capital más austral de Chile, mientras compra provisiones para el almuerzo. «Algo liviano, milanesas. En Punta Arenas la comida es más abundante, porque es de casa», explica.
Estuvo diez años en Colo Colo y jugó la final de la Copa Libertadores en 1973. Una década también en la Roja y en dos mundiales. No se considera ídolo. «No lo sé, porque el tiempo pasa. Hoy nombran a los jugadores actuales y eso es normal porque hay muchos que ni siquiera nos vieron jugar. Creo que estoy entre los conocidos, pero no entre los grandes ídolos. Por ser defensa, primero, porque los ídolos son los que hacen goles».
Es el caso de Carlos Caszely, quien encabeza el recorrido del bus-museo de Colo Colo desde Arica a Magallanes, con parada en Punta Arenas el último fin de semana. «Es uno de los jugadores más importantes, así que su rol es muy merecido. Compartimos tantos años, pero cuesta un poco que nos veamos. Hablamos de cosas personales, de compañeros que estuvieron con nosotros. Lo vi bien. Ha sido lindo volver a encontrarlo en Punta Arenas», agrega.
Hace un par de semanas, el 17 de marzo, también coincidieron en el cumpleaños de Vladimiro Mimica, el famoso relator de 80 años que relató, entre otras, la campaña de Colo Colo en la Libertadores de 1991. Mimica también es de Punta Arenas y hasta allá llegaron, aparte de Carlos Caszely, Severino Vasconcelos, Humberto «Chita» Cruz, Jaime Pizarro, Alejandro Ascuí y Peter Dragicevic.
El otrora lateral toma las milanesas y se sube al auto antes de seguir la conversación. «Disculpe, tengo muchas distracciones», asume. Pero siempre hay espacio para el fútbol y para Colo Colo. «Es posible que vaya a Santiago. El Centenario es muy importante, porque es un hito significativo y por todos los años que jugué para esta institución. Lo que más recuerdo fue lo del 1973. La final de la Copa Libertadores fue lo más importante, por la conmoción que existía entre la gente por el club».
¿Es usted de los que guardan camisetas, fotos, recortes?
«¡Nooo! No tengo nada, absolutamente nada. Lo regalé todo. No me queda nada, porque no me interesaba mucho. Preferí dárselas a alguien que sí, a primos, sobrinos. La verdad es que mi tiempo pasó, solo me quedo con los recuerdos de uno en lo personal. Ni revistas, ni diarios».
¿Qué recuerda de su carrera?
«Creo que sin darme cuenta fui como un lateral moderno en los años 70, porque normalmente tenía vocación de atacar. Los técnicos no me prohibían nada, al ver que daba resultados y se armaban jugadas. No me limitaron, salvo a nivel de Selección, en una época donde los laterales tenían obligación de ser defensores y luego atacar. Pero tenía físico para ambas funciones. Hoy los tiempos cambiaron, los laterales son volantes o delanteros. Y es distinto: te ve todo el mundo, los técnicos se soltaron y empezaron a jugar igual de local o visita. Antes de visita solo se quería sacar un resultado, no se aspiraba a jugar de igual a igual. Ahora cualquier jugador joven se va a Europa y tiene una formación distinta. Se me ocurre que habría tenido posibilidades afuera».
Con algo de nostalgia, Galindo dice que no juega de manera competitiva hace diez años. «Las lesiones que tuve hacen que sea riesgoso», explica. Pero se da el tiempo para ser entrenador de sus amigos en Punta Arenas y seguir a Colo Colo, del que espera más en su centenario. «Veo al equipo actual. A pesar de que tiene jugadores, no logra tener un sistema claro. Había terminado bien el año pasado, pero creo que le ha costado volver a armarlo», concluye.


