Argentina venció 2-1 a Inglaterra y jugará ante España por la Copa del Mundo
La mamá del joven español se inscribió en una rifa para tomarse una foto en el Camp Nou con un jugador del Barcelona. Y la ganaron, contó el fotógrafo de la histórica sesión, Joan Monfort.
Hasta hace exactos dos años, nadie sabía de la existencia de la imagen que acompaña a estas líneas. En ella, se ve a un joven Lionel Messi bañando a un bebé en una tina, junto a la mamá de la criatura. Resulta que la guagua es nada menos que Lamine Yamal, actual jugador del Barcelona y figura de la selección española, que este domingo se enfrentará a la Argentina de Leo en la final del Mundial, luego del triunfo 2-1 de la albiceleste sobre Inglaterra en la segunda semifinal.
La fotografía fue tomada en 2007, cuando el capitán de la selección trasandina era una incipiente promesa del club catalán, y se dio a conocer al mundo en julio de 2024, cuando el padre de Lamine Yamal, el marroquí Mounir Nasraoui, subió una foto de la foto a su Instagram (@hustle_hard_304), en bastante mala calidad. «El comienzo de dos leyendas», escribió Mounir en el posteo.
Muchos creyeron que era una imagen editada. «La foto existe, forma parte de un calendario de 2008, que fue una colaboración entre el Fútbol Club Barcelona y el diario Sport, en beneficio de Unicef. El 50% de las ventas de este calendario se donaron a Unicef para promover los derechos de la infancia. En la foto que ilustra al mes de enero de 2008, se ve a Lionel Messi ayudando a bañar a Lamine Yamal junto a su madre. En los siguientes meses del calendario aparecen otros jugadores del Barcelona, como Xavi, Puyol, Iniesta o Ronaldinho», explicó en ese entonces la presidenta de Unicef España, María Angeles Espinosa.
El fotógrafo encargado de retratar la sesión, Joan Monfort, contó que el pequeño Lamine se ganó a Messi porque fue muy sonriente y risueño. «Hasta que no me llamaron para decirme de la existencia de la foto, la verdad es que no la recordaba expresamente. Me llamó un ex compañero del diario y entonces empezamos a atar cabos. El calendario era totalmente altruista, los futbolistas del primer equipo del Barcelona participaban desinteresadamente y las fotografías se hacían en las instalaciones del club. A Lamine con su madre se la hicimos en el vestuario del equipo visitante del Camp Nou. Claro que Messi no era el de ahora, era un chico muy joven y muy tímido. Le dijeron que debía hacerse una foto para un calendario solidario con chavales, pero creo que él no esperaba encontrarse a un bebé. Fue complicado, porque no sabía ni cómo cogerlo. Pero en cuanto cruzó su mirada con el bebé comenzó a sonreír, agarrándole la mano y provocando la sonrisa del niño también», recordó el ahora fotógrafo independiente de la agencia Associated Press (AP), tras dejar el diario Sport unos años después de la sesión que unió a Messi con Lamine.
Y esta es la mayor coincidencia de todas: la mamá del joven español, Sheila Ebana, se inscribió en una rifa benéfica que organizó la Unicef en la localidad de Mataró, donde vivía la familia. «Se inscribieron en la rifa para tener la oportunidad de tomarse una foto en el Camp Nou con un jugador del Barça. Y la ganaron», reveló Monfort.
El propio Yamal reconoció el año pasado, en conversación con el canal de streaming «Jijantes», que no tenía conciencia de aquella imagen, que se enteró gracias al posteo de su padre y que hubiera preferido que la foto no saliera a la luz. «Ni yo mismo era consciente en ese momento de que estaba con Messi. No creo que a nadie le moleste ser comparado con el mejor jugador de la historia, pero al final son cosas que sólo te restan, porque nunca vas a ser como él», dijo.
Este domingo se volverán a encontrar en Nueva York. Lionel Messi, con 39 años; y Lamine Yamal, ya no como un bebé, sino como un joven de 19 buscando la segunda Copa del Mundo para su país. El capitán de Argentina, que va por la cuarta estrella, no lo bañará ni se sacarán fotos juntos: se enfrentarán en la final del Mundial, a la que la selección albiceleste accedió luego de vencer 2-1 a Inglaterra en una semifinal caliente, llena de juego brusco, discusiones y peleas, y donde los goles trasandinos llegaron recién sobre el final, tras ir cayendo 1-0 desde el minuto 54 hasta el 85.


