Logística eficiente: datos claves para elegir una camioneta ideal para su negocio
Capacidad de carga, resistencia, costos de mantención y disponibilidad de repuestos son factores a evaluar.
Para una ferretería, una empresa de construcción o un distribuidor de materiales, la camioneta es mucho más que un medio de transporte: hoy es una herramienta clave para la operación diaria que permite trasladar mercaderías, abastecer obras y cumplir con los tiempos de entrega. Por eso, al renovar un vehículo no solo importa el precio; también influyen factores como la capacidad de carga, la resistencia, los costos de mantención y la disponibilidad de repuestos.
La elección dependerá del tipo de trabajo que realiza cada empresa. Quienes transportan cemento, fierro, cerámicos o madera necesitan unidades preparadas para soportar mayores exigencias, mientras en otros casos puede ser más relevante la versatilidad o una menor inversión inicial.
Catálogo de modelos
En ese escenario, los minitrucks aparecen como una estupenda alternativa para ciertos negocios. Félix Sagredo, subgerente de producto de Indumotora, destaca que para un ferretero este tipo de vehículo se conduce con licencia Clase B y ofrece equilibrio entre capacidad de carga y facilidad de uso. «Un Landking LK3 o LK5 con motor a gasolina puede ser una excelente opción, ya que requiere una inversión inicial menor en comparación con un diésel», destaca. Estos vehículos cuentan con una capacidad de carga de hasta dos toneladas.
José Miguel Valdivia, gerente comercial de Tattersall Automotriz, destaca el KYC Gran Mamut 1.6, con doble rodado en el eje trasero que permite transportar hasta 1.700 kilos. «Cuenta con un diseño renovado, control de estabilidad, mayor espacio interior y una pantalla táctil compatible con Apple CarPlay y Android Auto», detalla.
En el segmento de las pick-up, el ingeniero en maquinaria y vehículos pesados Ricardo Antonio Martínez, docente de Duoc UC, cuenta que durante el primer semestre la Mitsubishi L200 fue la más vendida en Chile en su segmento, con 4.252 unidades inscritas; en segundo lugar quedó la Toyota Hilux, con 4.005. «Son los dos modelos con mayor historial de uso exigente en Chile y los que cuentan con la red de repuestos más amplia», explica.
Junto a estas marcas tradicionales, al mercado chileno se han sumando nuevas propuestas, especialmente de origen chino, que han ganado espacio entre empresas y emprendedores. La GWM Poer lidera este segmento, seguida por Maxus T60, JMC Grand Avenue, Foton G7, GWM Wingle 7, Changan Hunter y JMC Vigus, todas dentro de las 15 pick-up más vendidas del semestre.
Más allá del tipo de vehículo, la resistencia al trabajo diario, los costos de mantención y la disponibilidad de repuestos son factores que pueden determinar el rendimiento y el gasto asociado durante los años de uso.
Martínez recomienda privilegiar unidades diésel con tracción 4×4 cuando estarán expuestas a jornadas exigentes o faenas de alta demanda. A su juicio, la Toyota Hilux y la Mitsubishi L200 continúan como referentes por su historial de confiabilidad, mientras que la Nissan Navara y la Ford Ranger también representan alternativas consolidadas. El especialista aclara que ese escenario no deja fuera a las marcas chinas, cuyo crecimiento ha ampliado la oferta disponible.
Su consejo es poner especial atención al comprar vehículos usados, sobre todo si tuvieron un uso intensivo. «Si va a comprar una camioneta usada o planea exigirla al límite todos los días, vale la pena revisar con cuidado el chasis, la suspensión y los signos de sobrecarga. También conviene priorizar una unidad con sus mantenciones al día, sobre todo si no conoce si trabajó anteriormente en faenas mineras o agrícolas, donde el desgaste suele ser mayor», advierte.
Crédito o leasing
El financiamiento también forma parte de la decisión de compra. Martínez explica que entre 80% y 90% de los vehículos que se venden en Chile se adquieren mediante crédito automotriz, aunque para las pequeñas y medianas empresas el leasing financiero puede transformarse en una alternativa atractiva. «Está pensado para empresas o profesionales que quieren renovar su flota cada dos o tres años y, además, permite deducir gastos tributariamente. Varios bancos cuentan con líneas específicas para pymes», explica.
Sagredo cuenta que Indumotora trabaja junto a Forum a través del programa Emprende Plus, que usa garantía estatal Corfo y permite acceder a un financiamiento con un pie desde 10% y hasta 61 cuotas. Además, la marca ofrece opciones de leasing financiero.
«Es una alternativa especialmente pensada para ferreteros que están comenzando o buscan renovar su vehículo sin realizar un desembolso inicial elevado», comenta.
Por su parte, José Miguel Valdivia cuenta que Tattersall Automotriz ofrece financiamiento con pie desde 20% y plazos hasta 48 cuotas. También dispone de condiciones preferenciales para emprendedores, comerciantes y pequeños flotistas.
La renovación
Determinar el momento adecuado para cambiar un vehículo depende de distintos factores. El kilometraje, el nivel de exigencia, el costo de las reparaciones y el valor de reventa suelen ser los principales indicadores. Martínez explica que buena parte de los programas de venta consideran ciclos de renovación de entre 2 y 3 años. En ese período, subraya, muchas camionetas comienzan a incrementar sus costos de mantención, lo que reduce la conveniencia de seguir invirtiendo en reparaciones.
«Si empieza a visitar con mayor frecuencia el taller, la suspensión ya no responde igual cuando trabaja con carga o las mantenciones mayores comienzan a acercarse al valor de la cuota de un vehículo nuevo, esa es la señal más confiable para evaluar un reemplazo», afirma.
Sagredo coincide en que las mantenciones ayudan a los vehículos de trabajo a extender su vida útil durante varios años.
En el caso de quienes recorren entre 50 y 100 kilómetros diarios, recomienda evaluar la renovación una vez finalizada la garantía, equivalente a tres años o 150.000 kilómetros, para mantener un buen precio de reventa y conservar un estado mecánico acorde con las exigencias del trabajo diario.
3 AÑOS dura en general la garantía de los vehículos de trabajo: pasado ese plazo, expertos sugieren evaluar su renovación.


