Nueva era en el fútbol: Chelsea gana el Mundial de Clubes con juventud e intensidad
Chelsea le ganó 3-0 al PSG en la final del Mundial de Clubes después de asfixiarlo en cada rincón de la cancha de un MetLife Stadium con 32°C en los termómetros. Era la única forma de emparejar el buen juego y la velocidad que habían mostrado los parisinos, campeones de la última Champions League y favoritos en la definición. Fue un duelo de velocistas en el que Joao Pedro, Trevoh Chalobah, Moisés Caicedo y compañía terminaron arrollando a Ousmane Dembelé y su tropa.
El detalle parecía estar en la juventud. Los 22 jugadores en el campo de juego de Nueva York promediaban apenas 24 años de edad y ninguno superaba los 30 años. Como odiosa comparación, en el Superclásico entre Universidad de Chile y Colo Colo la media fue de 28 años, con siete jugadores mayores de 30.
El nuevo orden del fútbol mundial apuesta por una receta distinta. Mala noticia para el fútbol chileno, que sigue a los trotes. Así lo reconocen tres expertos en la materia.
Osvaldo Alegría, preparador físico campeón con Colo Colo y Universidad Católica, advierte que elementos como la fuerza y resistencia se entrenan en la juventud, y ahí está el déficit. «Hoy los niños juegan menos partidos que antes, porque sacan categorías y se fusionan series, hay menos estímulo, tocan menos la pelota, hay menos canchas. Antes nosotros jugábamos en muchos lados, ahora no se juega en la calle, en el colegio, la tecnología atenta contra eso. Hemos ido involucionando. Acá somos muy miedosos con el tema de la fuerza, y es algo que transforma a un deportista frágil en uno fuerte, que se lesiona menos y juega más», explica.
En la misma cuerda reflexiona Cristian Basaure, comentarista de TNT Sports y entrenador formativo: «Es increíble cómo hemos involucionado por lo social. Hay que enseñar cosas básicas que antes se aprendían orgánicamente en la calle, jugando todo el día. Hoy los niños terminan de entrenar y se van a la tecnología, en el colegio no hacen tanto deporte».
Alegría agrega. «Ha aumentado mucho la edad de los equipos chilenos y es un círculo vicioso, porque al tener menos chicos que estén al nivel, se opta por jugadores mayores que aportan desde el liderazgo. Pero vamos en sentido contrario. Porque además somos un país donde se juega muy poco, se juegan pocos partidos, no nos atrevemos a conocer nuestros límites», explica.
Darío Sepúlveda, ex preparador físico de Manuel Pellegrini y de Universidad Católica, coincide en la necesidad de rejuvenecer el fútbol para sumar intensidad. «Va a depender del número de jugadores mayores. Uno podrá jugar o dos. Pero mayoritariamente tiene que haber jugadores menores para sostener el ritmo que imponen estos equipos. En este estilo de juego influyó mucho Guardiola, en la presión post pérdida. Los jugadores no retroceden y van inmediatamente a presionar», reflexiona.
Por ejemplo, el desarrollo temprano del consumo de oxígeno potencia estas capacidades. «En la medida de que se incremente en el fútbol formativo, será mucho mejor el nivel que pueda alcanzar. Tiene su momento ideal para desarrollarlo, es efectivo. Después cuesta más tiempo hacerlo», puntualiza Sepúlveda.
Por último, Basaure pide romper la burbuja. «Hay algo cultural, además de la madurez tardía. Cualquiera que esté en formación o en los gimnasios, sabe que con frío o lluvia la asistencia baja al 50 por ciento. No van a entrenar porque se resfrían. Además, pasamos de un extremo, donde antes se entrenaba con pautas de atletismo, a otro de poca intensidad, todo con balón, fulbito, picadito. Y se nota mucho», concluye.