Fernanda Braz cuenta el calvario que vivió con la fallida modificación de su casa:
Se gastaron 1.200 UF en renovar una antigua casa en Las Condes, pero el constructor no cumplió con las obras.
La ex bailarina de Mekano y profesora de educación física, Fernanda Braz, se compró con su novio una casa antigua para remodelarla. Sin embargo, el proceso se convirtió en una pesadilla: el constructor no cumplió con las obras, los plazos, le anticiparon dinero que aún no devuelve y tuvieron que ponerse ellos mismos a buscar los maestros para continuar las obras.
«Este era un plan familiar. Mi novio me pidió matrimonio, entonces compramos una casa en Las Condes para irnos a vivir juntos. Después de un año de buscar en el sector que nos interesaba, cerca del metro, de clínicas y del colegio de mi hija, encontramos una antigua que teníamos que remodelar para que quedara a nuestro gusto», cuenta Braz (@fernandabrazoficial en Instagram).
Tenían que agrandar y hacer una cocina abierta a medida, colocar termopanel, un walking clóset, hacer un baño más y remodelar el existente, cambiar la reja y jardín, hacer un quincho, entre otros detalles, que les costarían cerca de 1.200 UF ($47.680.728).
Cotizó en varias empresas constructoras y se quedó con MA Constructora, de Mauricio Alarcón: «Él cobró un precio termino medio dentro de todos los que vimos, no estaba entre los más baratos, vimos sus trabajos anteriores, sus terminaciones. Nos aseguramos de que fuera una empresa formal y nos prometió hacer el trabajo en un plazo razonable, entre agosto y noviembre de 2025. Nos pareció bien porque en marzo ya tenía que estar viviendo en mi casa porque mi hija empieza el colegio. Firmamos contrato y nos pidió el 50% por adelantado», recuerda.
Cuenta que en agosto iba todo bien, se derrumbaron algunas paredes y pusieron algunos termopaneles: «En agosto vimos un poco de avance, pero en septiembre nos desligamos un poco del tema por un problema de salud de un familiar. Ahí nos empezó a pedir más de adelanto, nos decía que tenía poco flujo y tenía que pagarles a los proveedores, como vimos avances Felipe le fue pasando y pasando».
Braz dice que, lamentablemente, le entregaron casi todo el dinero: «Llegó noviembre, diciembre y enero y la casa estaba igual, ni siquiera teníamos el render de la cocina».
¿Cuándo vieron que no se cumplirían las obras?
«Había avances mínimos, en noviembre estaba casi lo mismo que en agosto, no se terminaban de instalar las ventanas. Estaban los maestros haciendo nada, decían que no tenían los materiales, hasta que llegó el proveedor de las ventanas a nuestra casa para cobrar porque no le habían pagado. Ahí ya empezamos a dudar e investigar, dimos con el maestro de los muebles de cocina que nos dijo que no le habían pedido nada para nosotros».
Ante múltiples evasivas, cuenta que el constructor reconoció la deuda en notaría, y se comprometió a devolver cerca del 80% de lo pagado (descontaron lo que alcanzó a hacer) en cinco cuotas, pero a la fecha no han recibido ningún depósito.
Además del problema económico, su pareja, ingeniero de profesión, tuvo que tomar las riendas de la remodelación y dedicarse personalmente a contratar maestros y comprar los materiales para hacer las obras más prioritarias contra el tiempo: tener una nueva cocina y los dos baños.
«Lo otro tendrá que esperar, como arreglar la parte externa de la casa, hacer el quincho, la logia y el jardín. A veces nos toca pasar por situaciones difíciles y hay que tener la fortaleza para salir adelante. Ha sido muy duro, meses de mucha discusión entre nosotros porque presentía algo andaba mal, pero tampoco tenía pruebas en ese momento», dice.
¿Cómo ha sido todo este proceso desde lo emocional?
«Esto nos unía o nos separaba como pareja. Lo hemos pasado mal, ha sido de mucho estrés, porque ya remodelar es difícil, y más con todos estos problemas. Perdimos muchas noches de sueño; he llorado, me dio insomnio terrible, pasé noches y noches imaginando cómo solucionar el tema. Pero he visto al Pipe metido de cabeza en la casa para sacar adelante la remodelación.
¿Cómo lo hicieron para costear de nuevo las obras?
«Hemos tenido que hacer malabares para rehacer la plata para remodelar de nuevo, empezamos a vender algunas cosas de importancia, deshacernos de algunos bienes para poder partir por lo menos, no es que podamos cubrir todo lo que necesitamos, teníamos un poco de ahorros cada uno. Remodelar es caro. Había que rehacer la cocina de cero que es caro; una mampara de vidrio cuesta desde $400.000; tuve que comprar ocho cajas de porcelanato y me salió $350.000. Para la gente que no remodela piensa que los precios son descabellados, pero está todo caro. Antes pensaba que con esa plata que nos gastábamos me compraba un departamento de inversión porque no sabía cuánto costaban las cosas».
¿Piensa tomar acciones legales?
«Eso está en manos del abogado para poder hacer la demanda porque es mucha plata, incluso si le hubiéramos pagado sólo el 50% de adelanto».
El dueño de la constructora no respondió los mensajes de LUN.


