Josefa Silva fue mamá con su esposo, Pablo Hornauer
Me lo pusieron en el pecho y no podía creer que ya lo teníamos con nosotros, comenta la diseñadora.
En la casa de Josefa ya estaba todo listo para cuando llegara el momento de Klaus: su dormitorio, decorado por ella misma, pues es diseñadora, la cuna armada entre la Kika y Pablo y muchos detalles como un muñeco de Pinocho que era de la futura mamá.
La madrugada del martes, uno de los días más fríos en Santiago, Josefina comenzó a sentir contracciones y decidió partir a la clínica. Ella y su marido, que son fanáticos de la nieve, se encontraron con un paisaje nevado al máximo al llegar al centro de salud; sin duda un buen augurio. Silva lo confirma: «A mí parecer fue todo increible, partimos a la clínica y nació por la tarde. El momento del parto mismo fue super rápido, muy bonito y cero traumático».
Ya cuando Josefa pudo tomarlo en sus brazos fue una experiencia que ella describe así: «Mucho gente me decía que cuando lo sintiera me iba a morir de amor y yo pensaba que obvio que sería así; es real, pero es más que eso: me lo pusieron en el pecho y no podía creer que ya lo teníamos con nosotros».
El paisaje de la llegada a la clínica también varió para Josefa, Pablo y Klaus cuando volvieron, ya como una familia de tres, a la habitación: «Estaba todo nevado, con una puesta de sol increíble. Era un cuadro», describe la diseñadora.
Estos días han sido de puros mimos para Klaus. «Te juro que lo veo, ahora que estamos en la casa, y me emociono», comenta Josefa. También de visitas, incluyendo a la madrina Kika, quien aprovechó de estar harto con su sobrino antes de partir a una especie de luna de miel con su esposo, Gonzalo Valenzuela.


