Felipe Matus coincidió con su ex cuñado en un restaurante de carnes
De repente él se paró y caminó entre medio de las mesas. Se acercó y me dijo: Sabía que algún día nos íbamos a encontrar.
El miércoles era un día normal. Felipe Matus, hermano de María Teresa «Marité» Matus, tenía un almuerzo de trabajo en un restaurante de carnes en avenida Ossa, de esos que se llena desde las 13:00 horas de familias. Se sentó, pidió algo para tomar y esperó. Entonces apareció su ex cuñado Camilo Huerta.
Antes un alto para recordar que el ex chico «Yingo» está en dos disputas legales con Marité tras su separación hace casi un año: una por la propiedad de un dispensario de cannabis y otra por divorcio culposo que ella interpuso hace un mes. Además Huerta se querelló, sin suerte, contra ella por injurias graves con publicidad tras los mensajes que aseguró tener de su ex esposo con Trinidad Neira, hija de Pamela Díaz. A eso se suma la entrevista que la empresaria dio a LUN en la que confidenció que «verlo pasado acostado me molestaba mucho» y que «le daba una mesada».
En ese panorama Felipe Matus se encontró con Huerta: «Me senté y al rato apareció él. Se hizo notar cuando llegó, hablando fuerte, saludando a los mozos. Venía con su abogado. Se sentó en el otro extremo del salón». «Me hice el loco, consciente de que ese no era el momento ni el lugar para hablar. Que hay cosas que se guardan para cuando toca. Pero Huerta no tuvo el mismo criterio».
«De repente él se paró y caminó entre medio de las mesas. Se acercó y me dijo: Sabía que algún día nos íbamos a encontrar», narra Matus.
¿Qué le respondió usted, Felipe?
«Fueron como 45 segundos. Le dije de todo. Primero, que cómo dormía tranquilo en las noches. Que cuándo le iba a devolver a mi hermana lo que le debe. Que era un sinvergüenza».
¿Cómo reaccionó la gente alrededor?
«Estaban todos callados. Más encima el lugar estaba lleno, si era a la hora de almuerzo. Esto fue muy fortuito».
¿Qué pasó después?
«Se fue a sentar a su mesa. Yo le pedí disculpas a la gente y a los meseros. Me senté también y pedí mi comida: un bife con puré y una copita de vino para pasar el mal rato».
¿Quién se fue primero?
«Él almorzó y se fue. No pasó nada más. Pero igual este encuentro me dejó con una sensación como de alivio, porque pude decirle las cosas a la cara, aunque en otro lugar no sé qué hubiese pasado».


